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Google, la mejor agencia digital

2020.03.28 15:21 juliosanoja Google, la mejor agencia digital

Google, la mejor agencia digital
Este artículo está dirigido a los dueños y gerentes de mercadeo de las pequeñas y medianas empresas, y es la traducción del artículo original escrito por el mismo autor en idioma inglés en el año 2016. Las cifras, datos y estadísticas publicadas en este artículo son del año 2015.
Google ofrece productos de mercadeo y publicidad digital para las empresas, y se ha convertido en la agencia de publicidad digital más grande del mundo. Más del 90% de sus ventas provienen de su producto de publicidad llamado Google Ads.
En el año 2015 el negocio de publicidad global fue USD $ 600 mil millones, y los ingresos anuales de Google fueron USD $ 80 mil millones. Esto significa que Google tenía en el 2015 el 13% del negocio de publicidad global. En el mismo año 2015, el negocio de publicidad digital fue USD $ 150 mil millones. Google tenía para ese año el 53% del negocio de publicidad digital.
Con solo 18 años en operaciones, para el año 2015, Google ya tenía una participación de mercado del 13% en el negocio de publicidad global, y una participación de mercado del 53% en el negocio de publicidad digital.
La estrategia de Google desde el comienzo de la operación fue una estrategia ganadora. Google vio a Internet como un medio de comunicación de masas; por lo tanto, Google pudo ver que la oportunidad de negocio era el negocio de la publicidad. La publicidad es el negocio principal de cualquier medio, e Internet es principalmente un medio de comunicación.
Desde el comienzo de las operaciones y después del diseño de la estrategia comercial, Google sabía que, para tener una estrategia ganadora, necesitaban conocer muy bien a cada uno de los usuarios de Internet, sus perfiles demográficos, geográficos y psicográficos. Después de 18 años en el negocio, Google conoce muy bien todas estas variables de cada uno de los 3.400 millones de usuarios de Internet, y vende esta información a sus clientes a través del producto de publicidad Google Ads.
¿Cómo conoce Google toda la información personal de cada usuario de Internet? Google ha desarrollado muchos buscadores, productos de comunicación y mercadeo digital, que ofrece gratuitamente a todos los usuarios de Internet y a todas las empresas del mundo.
Para poder usar estos productos, los usuarios deben crear una cuenta de correo en Gmail y luego deben iniciar sesión en esta cuenta para usar los productos. A partir de cada inicio de sesión, Google sabe lo que hacemos en Internet y almacena esta información en servidores en grandes bases de datos. Adicionalmente Google utiliza las direcciones IP de cada dispositivo que el usuario utiliza para navegar por internet para conocer sus intereses y almacenarlos en las grandes bases de datos que la empresa posee en servidores en diferentes países.
A través del producto de publicidad Google Ads, cualquier persona o empresa en el mundo puede enviar un mensaje en cualquier formato (texto, imagen y video) a cualquier audiencia segmentada en Internet.
Google conoce todas las búsquedas de todos los usuarios de Internet. Hay billones de búsquedas cada año en Google. Ya sea en los resultados de búsqueda (Google Ads Search) o en los sitios web de Internet (Google Ads Display), Google puede enviar un mensaje a cualquier audiencia segmentada en Internet, con una orientación muy precisa. No hay en Internet ninguna otra compañía con esta capacidad.
En la actualidad, todas las campañas de publicidad en Internet, son campañas con un retorno sobre la inversión (ROI) muy bajo. Esto se debe a que las bases de datos de los usuarios todavía no son muy precisas. El desafío es aumentar la precisión de las bases de datos y por lo tanto aumentar el ROI de las campañas.
Ser el único propietario de la gran base de datos con toda la información personal de cada uno de los 3.400 millones de usuarios de Internet es lo que le da a Google el poder que tiene y que utiliza.
El negocio de publicidad ha cambiado. En la publicidad de la revolución industrial, las agencias de publicidad y los medios tradicionales cobraban a sus clientes por entregar el mensaje. En la publicidad digital no se cobra al cliente por entregar el mensaje. Entregar el mensaje es gratuito. Solo se cobra al cliente si la audiencia interactúa con el mensaje haciendo clic en el aviso de publicidad. Por esta razón el producto de publicidad de digital se llama publicidad de pago por clic (Pay Per Clic - PPC), porque solo se cobra al anunciante si el aviso de publicidad recibe un clic. El top of mind awareness (toma) es gratuito. La publicidad digital es inteligente debido a que trabaja con grandes bases de datos e inteligencia artificial. La publicidad tradicional no puede serlo.
La publicidad digital también tiene la característica de ser una publicidad que se vende con un modelo de subasta basada en calidad y precio. El aviso que tenga la mejor combinación de relevancia y precio obtendrá la mejor posición.
Google omnisciente
La misión de Google es "organizar toda la información del mundo y hacerla universalmente accesible para todos". Aún no han logrado este objetivo principal, pero están trabajando para lograrlo.
La empresa ofrece a los usuarios ocho motores de búsqueda para buscar información en Internet: Buscador general (Search), buscador académico (Scholar), buscador de libros (Books), buscador de videos (Youtube), buscador de noticias (News), buscador de mapas (Maps), buscador de imágenes (Images), buscador de Apps (Play Store) y pronto buscador de salud (Health).
El buscador general se usa principalmente para buscar información comercial no académica. Las personas buscan en Google cuando quieren saber, ir, hacer o comprar.
El buscador académico, se utiliza para buscar información académica. Es utilizado por estudiantes, profesores e investigadores. La mayoría de los resultados en este motor de búsqueda son publicaciones con conocimientos académicos y científicos.
El buscador Books se utiliza para buscar libros. El proyecto Google Books comenzó en 2004, cuando se comenzó a escanear y digitalizar todos los libros disponibles en las principales bibliotecas del mundo. Para octubre de 2015, el número de libros escaneados y publicados superaba los 25 millones.
¿Es Google omnisciente? Ciertamente no, no es omnisciente; sin embargo, Google está trabajando en su misión y definitivamente está trabajando para organizar toda la información y el conocimiento del mundo y hacer que sea universalmente accesible para todos.
Google omnipresente
Hay 3.400 millones de usuarios de Internet, casi la mitad de la población mundial de 7.400 millones, y todas estas personas usan Google cada vez que necesitan ir, saber, hacer o comprar. Aunque Internet está en casi todas partes en cada país, solo la mitad de la población mundial tiene acceso a Internet. Este número de usuarios de Internet aumentará cada año y, tarde o temprano, Internet y, por lo tanto, Google, serán accesibles para un gran porcentaje de la población mundial.
¿Es Google omnipresente? Ciertamente no, no es omnipresente. Sin embargo, Google está trabajando en varios proyectos y ayudando en otros para llevar Internet a zonas remotas y rurales en el mundo. Llegará el día que Google estará presente en todas las ciudades, pueblos y zonas rurales del mundo, a través de computadoras personales, laptops, tabletas, celulares y televisores inteligentes.
Google omnipotente
Todos sabemos que Google no es omnipotente, sin embargo, tiene mucho poder y veremos por qué.
Algunos datos sobre Google:
Los ingresos anuales en 2015 fueron de USD $ 75.000 millones, lo que la convierte en una gran corporación en términos de ingresos anuales.
Es la segunda marca mundial más valiosa detrás de Apple
Es la segunda corporación con el valor de mercado más alto del mundo después de Apple.
Es la empresa con el mayor número de empleados con doctorado (PhD) en informática e ingeniería.
Se encuentra entre las diez principales corporaciones que invierten en lobby anualmente.
Es el motor de búsqueda de Internet número uno en el mundo con más del 80% de cuota de mercado y billones de búsquedas cada año.
Tiene la base de datos de mercadeo y publicidad digital más grande del mundo con más de 3.400 millones de usuarios, que incluye todos los datos personales, demográficos, geográficos y psicográficos para cada uno de los usuarios de Internet.
Es la agencia de publicidad digital más grande del mundo con ingresos anuales de USD $ 75.000 millones en publicidad.
Posee YouTube, que es la base de datos de videos más grande del mundo y el principal motor de búsqueda de videos.
Tiene más de 150 productos para personas y corporaciones, que incluyen una gran cantidad de productos de comunicación, mercadeo y publicidad digital.
Es una de las corporaciones tecnológicas mundiales con la mayor cantidad de patentes.
Es líder mundial en inteligencia artificial.
Recientemente, uno de los empleados más carismáticos y conocidos de Google, Matt Cutts, jefe del departamento anti spam, acaba de unirse al Servicio Digital de los Estados Unidos. Trabaja directamente para el presidente de los Estados Unidos en la Casa Blanca.
¿Es Google omnipotente? Ciertamente no, no es omnipotente. Sin embargo, Google es una de las corporaciones más grandes y poderosas del mundo, en solo 18 años de operación.
¿Está su negocio en la primera página de los resultados de las búsquedas en Google? ¿Está su empresa trabajando en un proyecto de optimización de motores de búsqueda (SEO)? ¿Está su empresa implementando los productos de mercadeo y publicidad de Google?
El ROI actual de cualquier campaña de Google es un muy bajo, ya sea una campaña de búsqueda o una campaña de display. Google está trabajando para aumentar el ROI de las campañas de publicidad, utilizando la inteligencia artificial.
Este artículo fue escrito por Julio R. Sanoja, y es una traducción del artículo original en inglés del mismo autor, que usted puede leer en el siguiente enlace:
https://www.msalesleads.com/why-google-is-your-best-digital-marketing-agency/
Por favor escríbanos a [[email protected]](mailto:[email protected]) si necesita que lo ayudemos en sus proyectos y campañas de mercadeo y publicidad digital.
Sobre el autor:
Experiencia:
Julio es un consultor de mercadeo digital y desarrollo de negocios. Ingeniero ambiental de la Universidad de Michigan en Ann Arbor, graduación de 1983, e ingeniero químico de la Universidad Simón Bolívar en Caracas, graduación de 1980. Ha diseñado y desarrollado estratégicamente proyectos y campañas digitales desde el año 2002, con más de 170 proyectos y campañas ejecutadas.
Conferencista, capacitador y autor en los temas de emprendimiento, mercadeo digital, publicidad digital, Google y optimización de motores de búsqueda (SEO). Con 40 años de experiencia en emprendimiento, mercadeo, ventas y desarrollo de negocios. Usted puede ver la biografía en el siguiente enlace en LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/juliosanojarial/
Autoridad:
Julio ha escrito y publicado más de 280 artículos sobre Google, SEO, mercadeo digital y publicidad digital, en los idiomas inglés y español. Usted puede leer los artículos en el siguiente enlace: https://www.msalesleads.com/blog/
Nuestra agencia digital MSalesLeads ha sido destacada en Expertise, Upcity, Clutch, CV Magazine y Design Rush como una agencias digital con experiencia.
Nuestros artículos han sido destacados en Medium.
Hemos sido entrevistados en Voyage Mia.
Hemos obtenidos snippets destacados en los resultados de las búsquedas en Google.
Credibilidad:
Ayudamos a las empresas y los negocios de Venezuela, Latinoamérica y Estados Unidos a crecer en los medios digitales. Posicionamos sus marcas, productos y servicios en Internet. Los ayudamos a obtener prospectos calificados y nuevos clientes en línea. Hemos diseñado y ejecutado más de 170 proyectos y campañas digitales desde el año 2002.
Me pueden escribir a [[email protected]](mailto:[email protected]) si necesitan nuestros servicios.
Hemos realizado proyectos y campañas para marcas globales como Exxon, Dow Chemical, Gulf Oil, Harbison Walker, Cambridge International Consulting, IMG Academy, Pfizer, AstraZeneca, Sandoz, Mercedes Benz, Laboratorios Farma, Banco Mercantil, Banco Exterior, Clínica El Avila, Clínica Urológico, Hospital de Clínicas Caracas. También hemos ejecutado proyectos y campañas digitales para pequeñas y medianas empresas en Venezuela, Latinoamérica y Estados Unidos.
Pueden leer nuestros casos de estudio en el siguiente enlace:
https://www.msalesleads.com/category/case-studies/
Pueden leer las recomendaciones y testimonios personales en el siguiente enlace en LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/juliosanojarial/
Pueden leer los testimonios de la agencia en el perfil de Google My Business de nuestra agencia MSalesLeads.

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2019.11.08 16:55 Inhuman052 Seguridad y Privacidad en Internet: Puntos basicos y consejos para resguardarte de la censura

Vamos a empezar por un topic bien simple; Por qué tu Privacidad Importa.
Imagina que encuentras la casa de tus sueños un día de estos, pero cuando vas a comprarla el corredor de propiedades te dice que existe un circuito cerrado de microfonos y cámaras en cada habitación de la vivienda, desde el living hasta en el baño, monitoreando las 24/7 cada cosa que haces, además de ello, deberás dejar las ventanas y puertas habiertas mientras vivas allí, con todo el barrio no solo observándote pero pudiendo entrar cuando les plazca. La respuesta "No tengo nada que ocultar" te podría venir a la mente, cierto? la verdad es que la privacidad y el resguardo de datos va más allá que simplemente ser un santo, cualquier ser humano se debería sentir violentado ante una experiencia como tal.
Existe un ejercicio bien simple; actúas de la misma forma en privado que fuera del resguardo de tu casa?
Ambos Glenn Greenwald y Edward Snowden, han advertido, un gobierno puede, de manera secreta o totalmente concertada, violentar los derechos de privacidad de sus ciudadanos con la excusa de seguridad nacional, tal como lo hizo UK hace unos años al monitorear todo tráfico en la internet de sus ciudadanos, o EEUU con el proyecto TITANPOINTE (aunque tecnicamente no internet, igual bien brigido).
"La gente debería poder tomar el teléfono y llamar a su familia. La gente debería poder enviar un mensaje de texto a su ser querido. La gente debería poder comprar un libro en línea, deberían poder viajar en tren, deberían poder comprar un billete de avión sin preguntarse cómo se verán estos eventos ante un agente del gobierno, posiblemente ni siquiera de su gobierno. O años en el futuro, cómo van a ser malinterpretados y qué van a pensar de tus intenciones. Tenemos derecho a la privacidad" -Glenn Greenwald en su TEDTalk
Chile hace un rato que quiere hacer lo mismo, especialmente por su interés mediatico en redes sociales y cómo ciertos políticos han comentado por allí que debería existir un mayor control. El TTP11 en cierto sentido tiene un apartado bien interesante sobre cómo controlar el internet en base a leyes de propiedad intelectual. Cuantas veces has descargado un pdf desde google o has descargado todo GoT desde ThePirateBay?? solo piensa en ello, porque en otros países se les pueden venir enormes multas encima, o incluso pena de carcel por hacer algo que aquí se ve super simple.
Además de todo esto, grandes coportaciones (como el sub /CorpFree siempre ha mencionado) no son más que mecanismos o herramientas para el gobeierno de monitorear a los ciudadanos, cualquier ciudadano, de cualquier país; Google, Yahoo!, Apple, Facebook y Microsoft, y lideran en ello, debido a que las compañias tienen una estructura de ecosistemas lo cual hace casi imposible no usar todas sus herramientas juntas.
(Les recomiendo leer la experiencia de Daniel Oberhaus sobre cómo vivió un més completo sin usar google, amazon, microsoft, apple y facebook, y lo que aprendió de ello, también recomiendo a Chema Alonso, el cual ha dado charlas muy extensas sobre la privacidad en internet.
Así que empecemos:
1) Cómo navegar libremente por el Internet: Configuración VPN, Tor Browser.
Todo sitio te está monitoreando en este momento, para ello utilizan las cookies y los trackers, puede localizarte con to IP y tu ISP (Internet Service Provider, como VTR o Entel), solo debes ver la página https://whatismyipaddress.com/ para darte cuenda de ello.
2) Cómo usas tus redes sociales y aplicaciones.
Empezaré por lo básico; Aquí en Chile casi no existe conocimiento sobre cómo Google, Microsoft, Facebook, Twitter, WhatsApp, Tumblr o incluso Reddit recopilan información. Todos nosotros tenemos cuentas allí, solo una minoría se restrigue de ello, y mientras más popular sea una app, más beneficiosa es para la gente, no? y para la empresa también.
Podría recomendables simplemente no usarles, pero eso es casi imposible, hay gente que simplemente debe hacerlo por trabajo o contacto.
La primera recomendación que voy a hacer es: Utiliza redes sociales estrictamente bajo la guía de conección VPN y Tor que describí arriba, en el PC y en el celular. Si utilizas un celular, utiliza una aplicación Fork, lo cual evita (en parte) que la red social te rastree en su totalidad, o que tenga control total sobre su acceso a tu telefono, como lo haría la aplicación original.
No uses tu verdadero nombre en Facebook, Tumblr, Instagram o Twitter. Simplemente no. (No menciono Reddit porque quien chxcha hace eso aquí)
3) Aplicaciones que puedes usar para resguardarte en marchas o protestas:
4) Cortar Google y otras aplicaciones shady de tu vida:
5) OTRAS LECTURAS Y CUENTAS:
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2019.08.29 21:54 Pepe-Argento [Mega Thread] Origen de palabras y frases argentinas

Estimados rediturros, en base al post del usuario que hoy descubrió la etimología de Michi (gato), vengo a hacerles entrega del thread que se merecen aquellas personas curiosas.
Seguramente faltan varias palabras pero dejo las que fui recolectando. ----
A CADA CHANCHO LE TOCA SU SAN MARTÍN.
Alude al 11 de noviembre, día de San Martín de Tours, patrono de Buenos Aires, que se celebra comiendo lechón. Significa que a todos les llega en algún momento la compensación por sus buenos o malos actos.
A SEGURO SE LO LLEVARON PRESO.
Viene de Jaén, España, donde los delincuentes eran recluídos en el Castillo de Segura de la Sierra. Originalmente se decía `a (la prisión de) Segura se lo llevaron preso`, que advertía de no robar, para no terminar en Segura. Hoy significa que nadie está libre de alguna contingencia.
AL TUN TÚN.
Con la expresión `al tun tún`, los paremiólogos no se ponen de acuerdo: para unos deviene de `ad vultum tuum`, que en latín vulgar significa `al bulto`, y para otros, es una voz creada para sugerir una acción ejecutada de golpe. De cualquier forma, hoy `al tun tun` indica algo hecho sin análisis ni discriminación.
ANANÁ.
Es una fruta nativa de América del Sur, deliciosa, decorativa y habitualmente asociada con los climas tropicales. El vocablo ananá proviene de nana, que en guaraní significa perfumado. Y fueron los colonizadores portugueses quienes adaptaron esta voz original guaraní para acercarla al modo en que hoy la usamos en la Argentina. Otra de sus nominaciones, piña, se debe a Cristóbal Colón, quien al verla por primera vez (en 1493, en la isla de Guadalupe) pensó erróneamente que había encontrado un tipo de piñón de pino.
ATORRANTES.
Lo de `atorrantes` viene de principios del siglo pasado, cuando colocaron unos grandes caños de desagüe en la costanera, frente a la actual Casa de Gobierno, en lo que hoy es Puerto Madero. Éstos tenían la leyenda `A. Torrant et Cie.` (nombre del fabricante francés) bien grande a lo largo de cada segmento de caño, y estuvieron casi más de un año hasta que, por fin, los enterraron. Mientras tanto `se fueron a vivir a los caños` cuanto vago, linyera y sujetos de avería rondaban por la zona y así surgió este dicho. Cuando la gente se refería a las personas que vivían en esos caños, los llamaban "A-Torran-tes". Más adelante se llamó así a toda persona vaga o de mal comportamiento.
BACÁN.
Aunque casi ya no se emplea, podemos escuchar esta palabra en muchísimos tangos de comienzos del siglo XX. “Mina que de puro esquillo con otro bacán se fue”, dice la letra de Ivette, compuesta por Pascual Contursi. “Hoy sos toda una bacana, la vida te ríe y canta”, reza Mano a mano, el clásico de Celedonio Flores. Del genovés baccan (jefe de familia o patrón), el término alude a una persona adinerada, elegante, amante del buen vivir y acompañó un fenómeno social: el surgimiento de la clase media y la figura del hombre capaz de darse ciertos lujos y exhibirlos.
BANCAR.
Con frases como “Yo te banco” o “No te banco más”, bancar es uno de los verbos que más usamos los argentinos para expresar si aguantamos, toleramos o apoyamos a algo o alguien. El origen del término es bastante discutido. Algunas opiniones señalan que alude al banco en el que nos sentamos, en el sentido de que este soporta nuestro cuerpo. Sin embargo, otros argumentan que se trata de una expresión popularizada gracias a los juegos de azar. Es que “bancame” era la súplica que hacían los apostadores a los responsables de la banca en los casinos.
BARDO.
Esta voz comenzó a utilizarse en la década del 80 y se propagó rápidamente, incluso con su verbo derivado: bardear. Se aplica para indicar la ocurrencia de problemas, líos, desorden o embrollos. Para algunos es una especie de “lunfardo del lunfardo” porque se trata de una simplificación del término balurdo, otra locución coloquial que tomamos del italiano (balordo: necio o tonto). Así que están avisados: la próxima vez que digan que algo “es un bardo”, sepan que del otro lado del océano pueden interpretar que se refieren simplemente a una tontería.
BERRETÍN.
Una obsesión, un capricho, una esperanza acariciada sin fundamento racional… eso es un berretín. De origen genovés, donde beretín alude a una especie de gorro o sombrero, la creatividad popular nombró así a los deseos intensos que llevamos en la cabeza. El tango supo recoger esta palabra. Por ejemplo, Niño bien arranca: “Niño bien, pretencioso y engrupido, que tenés el berretín de figurar”. Esta voz, hoy casi en desuso, también llegó al cine. En 1933 se rodó Los tres berretines, la segunda película argentina de cine sonoro que narraba tres pasiones porteñas: fútbol, tango y cine.
BOLÓ.
Sin lugar a dudas, boludo es una de las palabras que identifican a los argentinos y que más transformó su sentido a lo largo de las últimas décadas. De ser agresiva e insultante, se convirtió en una expresión inocente y típica empleada para llamar la atención del otro. En la provincia de Córdoba evolucionó de tal modo que terminó teniendo una sonoridad totalmente diferente: boló. Y la frase “¿Qué hacé’ boló?” podría ser perfectamente el saludo entre dos cordobeses que se tienen la más alta estima.
BOLUDO [Mención especial].
Convertida en un verdadero clásico argentino, boludo (y sus derivados, boludez, boludeo, boludear) fue mutando su significado a través del tiempo.
En el siglo XIX, los gauchos peleaban contra un ejército de lo que en aquella época era una nación desarrolla como la española.
Luchaban contra hombres disciplinados en las mejores academias militares provistos de armas de fuego, artillería, corazas, caballería y el mejor acero toledano, mientras que los criollos (montoneros), de calzoncillo cribado y botas de potro con los dedos al aire, sólo tenían para oponerles pelotas, piedras grandes con un surco por donde ataban un tiento, bolas (las boleadoras) y facones, que algunos amarraban a una caña tacuara y hacían una lanza precaria. Pocos tenían armas de fuego: algún trabuco naranjero o arma larga desactualizada.
Entonces, ¿cuál era la técnica para oponerse a semejante maquinaria bélica como la que traían los realistas? Los gauchos se formaban en tres filas: la primera era la de los "pelotudos", que portaban las pelotas de piedras grandes amarradas con un tiento. La segunda era la de los "lanceros", con facón y tacuara, y, la tercera, la integraban los "boludos" con sus boleadoras o bolas. Cuando los españoles cargaban con su caballería, los pelotudos, haciendo gala de una admirable valentía, los esperaban a pie firme y les pegaban a los caballos en el pecho. De esta forma, rodaban y desmontaban al jinete y provocaban la caída de los que venían atrás. Los lanceros aprovechaban esta circunstancia y pinchaban a los caídos.
En 1890, un diputado de la Nación aludió a lo que hoy llamaríamos "perejiles", diciendo que "no había que ser pelotudo", en referencia a que no había que ir al frente y hacerse matar. En la actualidad, resemantizada, funciona como muletilla e implica un tono amistoso, de confianza. El alcance del término es tan grande que, en el VI Congreso de la Lengua Española, realizado en 2013, el escritor argentino Juan Gelman la eligió como la palabra que mejor nos representa.
BONDI.
A fines del siglo XIX, los pasajes de tranvía en Brasil llevaban escrita la palabra bond (bono en inglés). Por eso, las clases populares comenzaron a referirse al tranvía como bonde (en portugués la “e” suena como nuestra “i”). A partir de entonces, el recorrido del vocablo fue directo: la trajeron los italianos que llegaban desde Brasil y, cuando el tranvía dejó de funcionar en Buenos Aires, se convirtió en sinónimo popular de colectivo.
CAMBALACHE.
Es el título del emblemático tango escrito por Enrique Santos Discépolo en 1935. Pero, ¿sabés qué significa exactamente esta palabra? Originalmente deriva del verbo cambiar y en nuestro país se utilizó para nombrar a las antiguas tiendas de compraventa de objetos usados. Este es el sentido que se le da en el tango cuando dice: “Igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches se ha mezclao la vida, y herida por un sable sin remache, vi llorar la Biblia junto al calefón”. Por eso, el significado se transformó en sinónimo de desorden o mezcla confusa de objetos.
CANA.
Existen diferentes versiones para explicar cómo surgió este vocablo que en lunfardo significa unívocamente policía. Una dice que proviene de la abreviatura de canario, que se empleaba en España para designar a los delatores. Aunque la historia más extendida lo ubica en el idioma francés, del término canne, y alude al bastón que portaban los agentes del orden. Como sea, cana pasó a nombrar a la policía y, más tarde, se empleó como sinónimo de cárcel (“ir en cana”). Hoy también se utiliza la expresión “mandar en cana” para decir, con picardía, que dejamos a alguien en evidencia.
CANCHA.
Apasionados por el deporte, los argentinos repetimos frases que ya forman parte de nuestra genética. “El domingo vamos a la cancha” es una de ellas. Como es sabido, cancha es el espacio que se destina a eventos deportivos y, en ocasiones, a algunos espectáculos artísticos. Pero lo que pocos conocen es que esta palabra proviene del quechua, lengua originaria en la que kancha significa lugar plano. La acepción que en la actualidad le damos a esta expresión llegó con la práctica de la lidia de toros y pronto se expandió a todos los deportes.
CANILLITA.
El origen de esta palabra es literalmente literario. La voz se toma de Canillita, una pieza teatral escrita por Florencio Sánchez en los primeros años del siglo XX. El protagonista es un muchacho de 15 años que trabaja en la calle vendiendo periódicos para mantener a su familia. Como sus piernas son muy flaquitas y lleva unos pantalones que le quedaron cortos por los que asoman sus canillas, lo llaman Canillita. Desde 1947, el 7 de noviembre se celebra el Día del Canillita en homenaje a la muerte del gran escritor uruguayo, autor de otra obra emblemática M’hijo el dotor.
CATRASCA.
Puede que, a menudo, muchos de los que utilizan esta palabra para referirse socarronamente a las personas torpes o propensas a los pequeños accidentes no tengan cabal idea de su significado literal. Sucede que esta expresión se establece como síntesis de la frase “Cagada tras cagada”. En la Argentina, se hizo popular en 1977 a partir de la película El gordo catástrofe, protagonizada por Jorge Porcel, quien personificaba un hombre que vivía de accidente en accidente y al que todos llamaban Catrasca.
CHABÓN.
Desde el tango El firulete, de Rodolfo Taboada, que dice “Vos dejá nomás que algún chabón chamuye al cuete y sacudile tu firulete…”, hasta After chabón, el último disco de la banda de rock Sumo, esta voz del lunfardo se instaló en la cultura argentina como sinónimo de muchacho, tipo o pibe. El término deriva de chavó (del idioma caló, usado por el pueblo gitano), que significa joven, muchachuelo. De allí provienen, también, algunas variantes como chavo y chaval, empleadas en diferentes países de habla hispana.
CHAMAMÉ.
La palabra chamamé proviene del guaraní chaá-maì-mé (“estoy bajo la lluvia” o “bajo la sombra estoy”). Según Antonio Sepp, musicólogo jesuita, los nativos se reunían bajo un enorme árbol y, en forma de ronda, hablaban y cantaban ordenadamente a lo largo de la noche; respetaban así la sabiduría de los años, sin negarles un lugar a los más jóvenes. Muchas veces terminaban danzando y desplazándose como en un rito de adoración o gratitud. Es en esos espacios de encuentro donde se cree que nació el chamamé, esa marca de identidad musical de la Mesopotamia.
CHAMIGO.
La oralidad reunió che y amigo en un solo término para dar origen a una tercera palabra: chamigo. En este caso, el vocablo che proviene del guaraní, y no del mapuche ni del valenciano, donde tiene otros significados. En guaraní, che es el pronombre posesivo mi, y por eso chamigo quiere decir mi amigo o amigo mío. Esta voz se emplea en Chaco, Corrientes, Misiones y Entre Ríos, provincias donde la cultura guaranítica tiene mayor peso. “El chamigo es algo más que lo común de un amigo, es esa mano que estrecha con impulso repentino”, canta el chamamecero Antonio Tarragó Ros.
CHANGO.
En el noroeste se usa la palabra chango, o su diminutivo changuito, como sinónimo de niño o muchacho. El término deriva de una voz quechua que significa pequeño. Una zamba dice “Cántale, chango, a mi tierra, con todita tu alma, con toda tu voz, con tu tonadita bien catamarqueña; cántale, changuito, lo mismo que yo”. Nieto, Farías Gómez y Spasiuk son solo tres de los Changos que ha dado el folklore argentino y que llevan este vocablo como apodo, indisolublemente unido a su apellido.
CHANTA.
Se trata de la abreviatura de la voz genovesa ciantapuffi, que significa planta clavos; es decir, persona que no paga sus deudas o que no hace bien su trabajo. Pero en nuestro país, cuando le decimos chanta a alguien, nos referimos a que no es confiable o creíble, que es irresponsable o no se compromete. Aunque también se asocia a la picardía si se emplea para nombrar a aquel que finge y presume cualidades positivas. En otras palabras, un chanta sería un charlatán, un chamuyero. En cambio, “tirarse a chanta” es abandonar las obligaciones o, como se dice en la actualidad, “hacer la plancha”.
CHAUCHA Y PALITO.
Se estima que esta frase nació en nuestro campo y se la usa para referirse a algo de poco beneficio económico o ínfimo valor. El palito alude al de la yerba que flota en el mate mal cebado: aquello que no sirve, que está pero molesta. En el caso de chaucha refuerza el sentido: para el gaucho, básicamente carnívoro, la chaucha era un vegetal sin importancia, barato, del que prefería prescindir. Además, en tiempos de la colonia, chaucha se denominaba una moneda de poco valor. Como decir “poco y nada”, pero referido unívocamente al valor monetario.
CHE.
Es una de las palabras que más nos identifica en el mundo. Casi como una seña personal. La usamos para llamar la atención del otro, para quejarnos o simplemente como interjección. La historia más difundida sostiene que es una voz mapuche que significa gente. Sin embargo, otra teoría señala que proviene de Valencia (España), donde le dan usos similares a los nuestros. Ernesto Guevara, ya que de Che hablamos, debe su apodo a la recurrencia con que empleaba la muletilla en su discurso coloquial.
CHORIPÁN.
A mediados del siglo XIX, los gauchos que habitaban las zonas rurales del Río de la Plata dieron origen a una de las minutas que más caracteriza los domingos de los argentinos: el choripán. El término, que es un acrónimo de chorizo y pan, nació en los tradicionales asados gauchescos cuando comer una achura entre dos trozos de pan empezó a ser costumbre. Hoy, a esta denominación que ya es un símbolo identitario de nuestro vocabulario, se le acoplaron dos sándwiches más: vaciopán y morcipán.
COLIFA.
Colifa es un término muy popular que empleamos para expresar, con cierta ternura, que alguien está loco, piantado o rayado. Aunque el sentido común nos lleva a pensar que proviene del término colifato, los estudiosos explican que coli deriva del vocablo italiano coló (que significa, justamente, chiflado). A su vez, colo es loco al vesre ()al revés en lunfardo). Entonces, colifato, y su apócope colifa, aparecen como transformaciones de ese término original que en el habla de la calle sumó sílabas con fines únicamente creativos.
CROTO.
La expresión `Croto` se remonta a la década del `20, cuando el entonces Ministro de Obras Públicas y Transporte, Crotto, implementó una especie de certificado de pobreza y cuyo portador podía viajar gratis en los tranvías y trenes. Hoy en día se denomina con este nombre a toda persona mal vestida que con su apariencia denota su estado de indigencia.
CUARTETO.
En cualquier lugar del mundo se denomina cuarteto a un conjunto de cuatro integrantes, pero para los argentinos se trata, además, de un género musical con influencias de la tarantela y el pasodoble. Este ritmo tropical, que comenzó a bailarse en las zonas rurales de la provincia de Córdoba durante la década del 40 y se popularizó en todo el país en los 90, es una creación cien por ciento argentina. Sus dos exponentes más emblemáticos, Carlos “La Mona” Jiménez y Rodrigo Bueno, convirtieron a este género en una alegre y festiva marca de identidad.
DEL AÑO DEL ÑAUPA.
Se trata de una expresión muy antigua y, decirlo así, puede parecer redundante. Porque ñaupa es una voz quechua que significa viejo o antiguo. En general, se emplea para aludir a un acontecimiento que data de tiempo atrás. La creencia popular considera que Ñaupa fue una persona que tuvo una existencia asombrosamente prolongada. Muy utilizado en la década del 30, suele asociarse al lunfardo, en especial cuando se dice que un tango es “del año del ñaupa”. Su equivalente en España es “del tiempo de Maricastaña”. La versión moderna sería "del año del orto"
DESPIPLUME.
Muchas veces, los medios de comunicación masiva logran instalar expresiones en el habla cotidiana gracias a memorables personajes de ficción y, también, a los guiones de algunas publicidades. Es el caso de despiplume, una voz que nació en la década del 70 en un spot de la famosa marca de coñac Tres plumas protagonizado por Susana Giménez. A través de un juego de palabras, la idea fue asociar el término despiole al producto. Sin dudas, lo lograron, pues si bien hoy la expresión casi no se usa, cualquiera sabe qué queremos decir cuando afirmamos que “esto es un despiplume”.
DULCE DE LECHE.
“Más argentino que el dulce de leche”, dice la expresión popular. Sin embargo, son varios los países que se atribuyen su creación. Nuestra versión cuenta que esta delicia nacional nace de una casualidad. En 1829, Juan Manuel de Rosas esperaba a Juan Lavalle, su enemigo político, en una estancia. La criada hervía leche con azúcar para cebar el mate y olvidó la preparación por largo tiempo en el fuego. Aún así, Rosas quiso probar la sustancia espesa y amarronada que se había formado en la olla. Para sorpresa de la criada, le encantó y decidió bautizarla dulce criollo.
EN PAMPA Y LA VÍA.
Quedarse sin un peso, agotar los recursos, tener que vender la casa… Cualquiera de estas circunstancias puede expresarse con el mismo dicho: “Me quedé en Pampa y la vía”. ¿Alguna vez escuchaste de dónde viene este dicho? Tiene una ubicación geográfica muy precisa porque la calle La Pampa se cruza con la vía del tren muy cerca del hipódromo de Buenos Aires. Cuenta la leyenda que los jugadores que apostaban a los caballos, cuando tenían un día de mala racha y lo perdían todo, se iban del barrio en un ómnibus que salía del cruce de Pampa y la vía.
FIACA.
La historia de esta palabra –que todos asociamos a la pereza y desgano– se origina en el habla de los almaceneros de barrio procedentes de Italia. En genovés, fiacún alude al cansancio provocado por la falta de alimentación adecuada. Y fueron estos comerciantes quienes diseminaron el término que, con el uso coloquial, se transformó en fiaca. Como habrá sido que se instaló, que una de las famosas Aguafuertes porteñas de Roberto Arlt se refiere al tema: “No hay porteño, desde la Boca a Núñez, y desde Núñez a Corrales, que no haya dicho alguna vez: ‘Hoy estoy con fiaca”.
GAMBETA.
Proviene de gamba, que en italiano significa pierna, y es un término que usamos en diferentes contextos. Por ejemplo, “hacer la gamba” es ayudar a otra persona. Claro que, si las cosas no salen bien, decimos que lo que hicimos fue “meter la gamba”. Puntualmente, gambeta refiere a un movimiento de danza que consiste en cruzar las piernas en el aire. Pero en el Río de la Plata funciona como metáfora de otro arte, el fútbol: porque en el campo de juego, gambeta es el movimiento que hace el jugador para evitar que el contrario le arrebate la pelota. Por eso, en el uso cotidiano, cuando sorteamos obstáculos decimos que gambeteamos.
GAUCHADA.
En nuestro lenguaje cotidiano, hacer una gauchada es ayudar a alguien sin esperar nada a cambio. La gauchada era una actitud típica de los gauchos, un gesto completo de solidaridad. Es que estos hombres cumplieron un rol clave en la guerra de la Independencia por su valentía, habilidad para cabalgar y gran conocimiento del territorio. Por el contrario, hacer una guachada es cometer una traición, aunque detrás de esta expresión haya un sentido más trágico que desleal. Y es que guacho refiere a la cría animal que perdió a su madre, y por extensión, a los niños huérfanos.
GIL.
A la hora de dirigirse a alguien en forma peyorativa, gil es una de las expresiones preferidas por los argentinos. Asociada a la ingenuidad o a la falta de experiencia, algunos sostienen que proviene de perejil, otra voz coloquial que en una de sus acepciones puede emplearse con un significado parecido, puesto que hasta hace unos años era una hortaliza tan barata que los verduleros directamente la regalaban. Sin embargo, gil proviene del caló, una antigua lengua gitana en la que gilí quiere decir inexperto.
GUACHO.
En el campo se denomina como guacho al ternero que queda huérfano.
GUARANGO.
Es lamentable, pero algunas palabras que usamos cotidianamente provienen de situaciones históricas de discriminación y exclusión. Es el caso de guarango, que si bien en la actualidad se emplea como sinónimo de grosero, maleducado o malhablado, fue instalada por los españoles de la conquista como referencia despectiva y racista hacia los nativos que hablaban en guaraní. Decirle guarango a la persona que emplea un vocabulario soez es ofensivo pero no por la adjetivación que pretende, sino porque su origen alude a una descalificación arbitraria.
GUASO.
La frecuencia con que se emplea el término guaso en Córdoba lo convierte en un cordobesismo. Pero ser guaso en esta provincia tiene por lo menos dos niveles. Cuando alude a un hombre: “El guaso estaba tomando algo en el bar”, la palabra solo sirve para definirlo como individuo masculino (en este caso, guaso funciona como sinónimo de tipo, chabón, etc.). Pero también se emplea para hacer referencia a alguien grosero o de poca educación: “No seai guaso vo’”. Y es tal la dinámica del vocablo que permite hiperbolizarlo, de manera que algo guaso pueda crecer hasta ser guasaso.
GUITA.
En lunfardo, el dinero tiene infinidad de sinónimos: mango, viyuya, morlaco, vento, mosca, tarasca. También existe un lenguaje propio para hablar de su valor: luca es mil, gamba es cien y palo es millón. Sin embargo, el origen del término guita es difícil de rastrear. Una de las versiones más difundidas sostiene que proviene del alemán, específicamente del germano antiguo, de la voz witta, usada para denominar algo fundamental sin lo cual no se puede vivir. A su vez, witta también proviene del latín vita que significa vida.
GURÍ.
¿Alguna vez te dijeron gurí o gurisa? Seguramente fue cuando todavía eras un chico. Porque el término proviene de la voz guaraní ngiri y significa muchacho, niño. Es una palabra que podemos escuchar en Corrientes, Misiones y Entre Ríos, y por supuesto también en la República Oriental del Uruguay. “¡Tu recuerdo ya no es una postal, Posadas! Ni tu yerbatal, ni tu tierra colorada. Con un sapukay siento que tu voz me llama porque tengo en mí, alma de gurí”, dice la letra del chamamé Alma de gurí.
HUMITA.
La humita es mucho más que un gusto de empanada. Pero son pocos los que saben que la palabra proviene de la voz quechua jumint’a, un alimento que preparaban los antiguos pueblos indígenas del continente (incas, mayas y aztecas). Hecho a base de choclo triturado, la preparación incorpora cebolla, tomate y ají molido, se sirve envuelto en las mismas hojas de la planta del maíz. Este delicioso y nutritivo plato es típico de Chile, Bolivia, Ecuador, Perú y el norte argentino.
IRSE AL HUMO.
“Se me vino al humo” es una imagen cotidiana en el habla de los argentinos. El dicho alude al modo en que los indígenas convocaban a los malones y figura en el Martín Fierro, de José Hernández: “Su señal es un humito que se eleva muy arriba / De todas partes se vienen / a engrosar la comitiva”. Pero también la registra Lucio V. Mansilla en Una excursión a los indios Ranqueles: “El fuego y el humo traicionan al hombre de las pampas”, escribe dando a entender que una fogata mal apagada o la pólvora que quemaban los fusiles bastaban para que lanzas y boleadoras acudiesen a la humareda.
LABURAR.
Laburar surge naturalmente del verbo lavorare (trabajar en italiano), que a su vez deriva de labor en latín, cuyo significado es fatiga, esfuerzo. La connotación negativa se encuentra también en los orígenes del término en español ya que trabajar proviene del vocablo latín tripalium, traducido como tres palos: un instrumento de castigo físico que se usaba contra los esclavos. De modo que si bien el laburo dignifica y es salud; el origen de su locución nos remonta a situaciones que poco tienen que ver con esos significados.
MATE.
La propuesta es natural en cualquier parte: “¿Y si nos tomamos unos mates?”. Esta infusión, la más amada por los argentinos, toma su nombre, como muchas otras palabras, de la lengua quechua. Porque mati es la voz que empleaban los pueblos originarios para referirse a cualquier utensilio para beber. Y es que mate tiene la particularidad de aludir al contenido, pero también al continente. Un término que para los rioplatenses significa mucho más que una bebida. Porque la mateada es un ritual, un espacio de encuentro y celebración.
MORFAR.
Proviene de la palabra italiana morfa que significa boca. Con el tiempo y el uso, la expresión adquirió nuevos sentidos: padecer, sobrellevar, sufrir: “Me morfé cuatro horas de cola”. En el ámbito del deporte, especialmente en el terreno futbolístico, suele emplearse el giro “morfarse la pelota”, algo así como jugar solo sin pasar el balón a los otros jugadores. Pero tan instalado estaba el término en la década del 30, que el historietista Guillermo Divito creó un personaje para la revista Rico Tipo que se llamaba Pochita Morfoni, una señora a la que le gustaba mucho comer.
MOSCATO.
Quizás los más jóvenes asocian el término a la famosa canción de Memphis La Blusera, Moscato, pizza y fainá. Sin embargo, el tradicional vino dulce, llamado así porque está hecho con uva moscatel, perdura más allá del blues local y sigue siendo un clásico de los bodegones y pizzerías de todo el país. El hábito llegó con los inmigrantes italianos a fines del siglo XIX, pero la costumbre de servirlo cuando se come una buena porción de muzzarella es propia de nuestro país y comenzó a establecerse allá por 1930.
NO QUIERE MÁS LOLA.
Lola era el nombre de una galleta sin aditivos que a principios del siglo XX integraba la dieta de hospital. Por eso, cuando alguien moría, se decía: `Este no quiere más Lola`. Y, desde entonces, se aplica a quien no quiere seguir intentando lo imposible.
ÑANDÚ.
De norte a sur y hasta la provincia de Río Negro, el ñandú es una de las aves que más se destaca en los paisajes de la Argentina. Este fabuloso animal de gran porte, que puede llegar a medir hasta 1,80 m de altura, toma su nombre de la lengua guaraní, en la que ñandú significa araña. La explicación alude a las semejanzas entre los elementos de la naturaleza. Los pueblos originarios veían un notorio parecido entre el plumaje del avestruz americano -y las figuras que se forman en él- y los arácnidos que habitan las regiones subtropicales.
NI EN PEDO.
Para ser tajantes, a veces decimos que no haremos algo "Ni en pedo", "Ni mamado", o “Ni ebrios ni dormidos”. Algunos sostienen que la expresión nació cuando Manuel Belgrano encontró a un centinela borracho y dormido. Enseguida, habría establecido una norma por la que “ningún vigía podía estar ebrio o dormido en su puesto”. Otra versión dice que, tras el triunfo en Suipacha, alguien alcoholizado propuso un brindis “por el primer Rey y Emperador de América, Don Cornelio Saavedra”. Mariano Moreno se enteró y lo desterró diciendo que nadie “ni ebrio ni dormido debe tener expresiones contra la libertad de su país”.
NO QUIERE MÁS LOLA.
Cuando no queremos más complicaciones, nos cansamos de participar en algo, o necesitamos cesar alguna actividad, decimos: “No quiero más lola”. En la Buenos Aires de 1930 se fabricaban las galletitas Lola. Elaboradas con ingredientes saludables, eran indicadas en las dietas de los hospitales. En ese contexto, cuando un enfermo podía empezar a ingerir otro tipo de alimentos, se decía que “No quería más lola”. Otro uso, más oscuro: cuando fallecía un paciente internado, obviamente, dejaba de comer. De ahí el dicho popular: “Este no quiere más lola”.
PANDITO.
Los mendocinos emplean muchos términos propios que pueden escucharse en su territorio y también, debido a la cercanía, en Chile (y viceversa). Una de las voces más representativas de este intercambio lingüístico es guón, apócope del huevón chileno. Existen algunas otras, pero menos conocidas. Por ejemplo, pandito. ¿Pero qué significa? Proviene de pando y quiere decir llano o poco profundo. “Me quedo en lo pandito de la pileta” o “Donde topa lo pandito”, que alude a donde termina el llano y comienza la montaña.
PAPUSA.
El lunfardo, la creatividad de la calle y el tango se ocupan de piropear y resaltar la belleza de la mujer. Quizá, una de las palabras que mejor lo hace sea papusa, empleada para referirse a una chica bonita, atractiva o espléndida. Este término, que también funciona como sinónimo de papirusa, se puede encontrar en clásicos del tango rioplatense como El ciruja, de Alfredo Marino, o ¡Che, papusa, oí!, de Enrique Cadícamo, que inmortalizó los versos “Che papusa, oí los acordes melodiosos que modula el bandoneón”.
PATOVICA.
Llamamos patovicas a quienes se ocupan de la seguridad de los locales bailables. Pero esta expresión nació lejos de las discotecas y cerca de los corrales avícolas. Allá por 1900, Víctor Casterán fundó en Ingeniero Maschwitz un criadero de patos y lo llamó Viccas, como las primeras letras de su nombre y su apellido. Alimentados con leche y cereales, los patos Viccas eran fornidos y sin grasa. La semejanza entre estos animales y los musculosos de los gimnasios surgió enseguida. Que los hercúleos custodios de los boliches terminaran cargando con ese mote, fue cuestión de sentarse a esperar.
PIBE.
Los rioplatenses suelen utilizar la expresión pibe como sinónimo de niño o joven. Existen diferentes versiones sobre su origen. La más difundida señala que proviene del italiano, algunos creen que del lombardo pivello (aprendiz, novato) y otros que se tomó del vocablo genovés pive (muchacho de los mandados). Pero la explicación española aporta el toque de humor. La palabra pibe, del catalán pevet (pebete), denominaba una suerte de sahumerio que gracias a la ironía popular y la subversión del sentido pasó a nombrar a los adolescentes, propensos a los olores fuertes.
PIPÍ CUCÚ.
Este argentinismo se usa para decir que algo es espléndido o sofisticado. La divertida leyenda cuenta que se popularizó en la década del 70 cuando Carlos Monzón llegó a París para pelear con el francés Jean-Claude Bouttier. Antes del combate, el argentino recibió la llave de la ciudad y, al tomar el micrófono para agradecer el honor, se dispuso a repetir el discurso que había ensayado largamente. La carcajada de la platea se desató cuando Monzón, en lugar de decir “merci beaucoup” (muchas gracias en francés) tal como lo había practicado, expresó algo nervioso: “pipí cucú”.
PIRARSE.
Pirarse es piantarse. Es decir, “irse, tomarse el buque”. Y literalmente así nace este verbo. El piróscafo era un barco a vapor que, en los primeros años del siglo XX, constituía la forma más rápida de viajar de un continente al otro. Por eso, la expresión “tomarse el piro” empezó a usarse para decir que alguien se marchaba de un lugar de manera apresurada. Sin embargo, el tiempo le otorgó otro significado: el que se iba, podía hacerlo alejándose de la realidad: “Está pirado”, “No le digas así que se pira”. Entonces, pirarse pasó a ser sinónimo de enloquecer.
PONCHO.
El poncho es una prenda sudamericana típica por definición que forma parte de la tradición criolla. Por simpleza, comodidad y capacidad de abrigo, es utilizado hasta el día de hoy en la Argentina, Chile, Ecuador y Bolivia. El origen de la palabra que lo denomina tiene muchísimas variantes, pero una de las más difundidas explica que proviene del quechua, punchu, con el mismo significado. Otra versión la relaciona con punchaw (día en quechua), como una analogía entre el amanecer de un nuevo día y la acción de emerger la cabeza a través del tajo del poncho.
PORORÓ.
Si algo destaca al maíz y a sus distintas preparaciones en todo el mundo, especialmente en Latinoamérica, es la gran cantidad de voces que lo nombran. Lo que en Buenos Aires se conoce como pochoclo y en otros países son rosetas de maíz; en Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Chaco, Formosa y Santa Fe se le llama pororó. Esta palabra encuentra su origen en el guaraní. Es que los nativos le decían pororó a todo aquello que generaba un sonido estruendoso y, como es sabido, la preparación de este alimento, provoca la idea de pequeñas explosiones.
TANGO.
El tango es uno de nuestros géneros musicales y de danza más tradicionales. Sin embargo, la etimología de su nombre es objeto de fuertes controversias. Hay quienes dicen que el término proviene de tangomao, un africanismo con el que se definía a los traficantes de esclavos en la época colonial. De este modo, en América se llamó tango a los sitios donde se reunían los africanos para bailar y cantar. Otra teoría señala que el mismo vocablo entró en la segunda mitad del siglo XIX, desde Cuba y Andalucía, para denominar un género musical que en el Río de la Plata adquirió su propia idiosincrasia.
TENER LA VACA ATADA.
“Vos tenés la vaca atada”, le decimos a quien disfruta de un garantizado bienestar económico. El dicho nace en el siglo XIX, cuando en la Argentina se impuso el modelo agroexportador y muchos estancieros se enriquecieron gracias a la vasta cantidad de hectáreas que podían explotar. En aquellos tiempos, era común que los nuevos ricos viajaran a Europa con sus familias. Era costumbre que también llevaran a su personal de servicio y una vaca para obtener la leche para sus hijos durante el viaje. El animal tenía que viajar sujeto en un rincón de la bodega del barco. Esa es la famosa vaca atada.
TILINGO.
Hay palabras que, como si se tratara de una moda, aparecen y desaparecen del uso cotidiano según el contexto histórico. Es el caso de tilingo, la expresión popularizada por Arturo Jauretche, quien la instaló en el habla de los argentinos como un adjetivo para calificar a las personas que se preocupan por cosas insignificantes y ambicionan pertenecer a una clase social más alta. Además, este pensador emblemático del siglo XX actualizó el empleo de cipayo e introdujo los términos vendepatria y medio pelo.
TIRAR MANTECA AL TECHO.
Seguramente más de una vez le habrás dicho a alguien: “Dejá de tirar manteca al techo”. El giro busca expresar la idea de un gasto ostentoso e innecesario y su origen se ubica en la Buenos Aires de 1920. Por entonces, los jóvenes adinerados se divertían en los restaurantes de moda arrojando rulitos de manteca con el tenedor. Le apuntaban al techo y el objetivo era competir para ver quién era capaz de dejar pegados más trozos al cielo raso, o cuál de todos se mantenía adherido por más tiempo. Una práctica absurda de la que, afortunadamente, solo nos queda la expresión cotidiana.
TODO BICHO QUE CAMINA VA A PARAR AL ASADOR.
Tomado del Martín Fierro, el libro de José Hernández icono de la literatura gauchesca, este refrán se basa en la idea de que cualquier animal se presta para ser asado y comido. Sabido es que en la Argentina amamos los asados y todo el ritual que los envuelve. Pero, además, con el tiempo el dicho “Todo bicho que camina va a parar al asador” evolucionó sumando otros significados. Durante las décadas del 40 y 50, la frase fue utilizada también para hacer alusión a las cosas o personas cuyas acciones tienen un final previsible.
TRUCHO.
Desde hace algunas décadas es un término de uso ineludible en nuestro lenguaje cotidiano. Para los argentinos, las cosas falsas, tramposas o de mala calidad son truchas. Y dentro de esa categoría entran también las personas fraudulentas. Deriva de la palabra truchimán, muy común en el español antiguo y que refiere a personas sin escrúpulos. El empleo de trucho se hizo popular en 1986 cuando, a raíz de la crisis ecológica causada por algunas empresas en el río Paraná, el periodista Lalo Mir comentó en su programa radial que los funcionarios debían dar la trucha (cara) porque si no eran unos truchos.
VAGO.
Córdoba tiene su propia tonada, su propia forma de hablar y, claro, su modo particular para usar las palabras. En cualquier otra región, el término vago hace referencia a alguien perezoso, a un holgazán que nunca tiene ganas de hacer nada. Pero en esta provincia, vago puede ser cualquiera. Es que la palabra se utiliza para dirigirse a otra persona en forma totalmente desenfadada. Así, una frase como “El vago ese quiere trabajar todo el día” no encierra ninguna contradicción si es pronunciada dentro de los límites del territorio cordobés.
VIVA LA PEPA.
Contra lo que pudiese creerse, `viva la Pepa` no es el grito de alegría de un buscador de oro, sino el que usaban los liberales españoles en adhesión a la Constitución de Cádiz, promulgada el 19 de marzo de 1812, en la festividad de San José Obrero. Como a los José se los apoda Pepe, en vez de decir `viva la Constitución` -lo que conllevaba llegar a ser reprimidos- los liberales gritaban `viva la Pepa`. Hoy, en Argentina, su significado se ha desvirtuado y se parece a `piedra libre`.
YETA.
Significa mala suerte y se cree que deriva de las palabras napolitanas jettatura (mal de ojos) y jettatore (hombre maléfico que con su presencia produce daño a los demás). En 1904 se estrenó la obra ¡Jettatore!, de Gregorio de Laferrere, sobre un hombre con un aura funesta, y, desde entonces, los supersticiosos mantienen viva la palabra yeta. Por ejemplo, se emplea la expresión “¡Qué yeta!” en lugar de “¡Qué mala suerte!” ante una situación desafortunada. También se dice que alguien es yeta cuando se sospecha que trae mala suerte o que está enyetado cuando todo le sale mal.
ZAMBA.
No hay que confundir zamba, género folklórico argentino, con samba, música popular brasileña. Porque el simple cambio de una letra nos puede hacer viajar de una cultura a otra. La historia cuenta que durante la conquista española se denominaba zambo al hijo varón de un negro con una indígena. Por extensión, la música y la danza de esta comunidad pasó a llamarse zamba, ya que las coplas que se cantaban iban dirigidas a las mujeres. Esta danza proviene de la zamacueca peruana que, al llegar a la Argentina, incorporó el pañuelo como elemento característico.
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2017.08.08 19:14 felipostero A propósito del debate sobre los llamados "vientres de alquiler" LA FUERZA DE TRABAJO REPRODUCTIVA, UNA MERCANCÍA AL ALCANCE DE [email protected]

Por TITA BARAHONA
Durante los últimos años, el debate sobre lo que comúnmente se conoce como vientres de alquiler ha tomado fuerza en España. Con el nombre más políticamente correcto de gestación subrogada, estamos asistiendo a una proliferación de noticias, artículos y espacios en los medios masivos de comunicación sobre esta práctica que, de momento, no es legal en nuestro país. Hay incluso una Iniciativa Legislativa Popular en marcha, auspiciada por asociaciones que defienden su legalización, y el partido Ciudadanos acaba de presentar una propuesta de ley en el parlamento para su regulación[1]
¿A qué se debe tanto ruido mediático en torno a este tema? Hay al menos tres poderosas razones. Primero, la demanda de gestación subrogada la compone un grupo privilegiado: individuos y familias de alto poder adquisitivo e influencia. Segundo, la gestación subrogada es, a nivel mundial, un negocio que rinde suculentos beneficios a las empresas de reproducción asistida y sus equipos médicos y legales. Tercero, los países que han sido hasta hace poco las mayores fábricas de bebés subrogados del mundo (caso de India, México, Camboya o Tailandia) han puesto en vigor leyes más restrictivas; de modo que para los demandantes españoles la búsqueda de madres subrogadas se restringe a países más cercanos como Rusia o Ucrania, que excluyen a las parejas homosexuales, o a los Estados Unidos, que las incluye, pero sus costes son mucho más elevados.[2]
En España, durante la dictadura franquista, las familias pudientes adictas al régimen conseguían mediante un método rápido y gratuito que las mujeres pobres parieran para ellos: les robaban sus bebés en el paritorio diciéndoles que habían muerto.[3] A nivel mundial, fue en los años 70 cuando despegó el comercio de madres. Antes de que se desarrollara la técnica de la fertilización in vitro, la gestante subrogada era inseminada artificialmente con el esperma del varón de la “pareja de intención”, que es como se denomina a quienes alquilan vientres. Después, con los avances de la bio-tecnología, fue posible tanto obtener óvulos de donaciones, como que una pareja heterosexual pudiera encargar la fecundación en el laboratorio de sus propias células germinales -incluso en algunos casos eligiendo sexo- y contratar a una mujer para gestar el embrión, de manera que el hijo resultante llevase el mismo material genético que los padres de intención.[4] Esto ha hecho mucho más atractiva la gestación subrogada.[5]
Que se trata de un comercio sumamente lucrativo es un hecho indiscutible, como también que la inmensa mayoría de mujeres que son contratadas para gestar, normalmente bajo la condición de haber tenido al menos un hijo sano y tener entre 20 y 35 años, siguen siendo las más pobres del mundo. Desde los años 70, los países del centro capitalista trasladaron las industrias a los países de la periferia, también la de bebés subrogados.
Aquí tanto la mano de obra como los úteros son mercancías mucho más baratas. De ahí que, para estas mujeres, la posibilidad de obtener en nueve meses lo que no podrían ganar en años e incluso toda una vida de trabajo represente una oportunidad de salir de la miseria, aunque sea temporalmente, poder comprarse una casa o dar una educación a sus hijos. Dejemos aparte la explotación y los abusos, derivados a veces en graves daños e incluso la muerte, que se han cometido con las madres subrogadas de estos países, que darían para llenar varios artículos a pesar de que es un tema debidamente tapado por las propias empresas que se lucran con este comercio. Digamos, para resumir, que las madres subrogadas son el último eslabón en la cadena de intereses y derechos a proteger en todo el proceso.
Con el fin de blanquear el estigma de mercantilización y explotación que pesa sobre la gestación subrogada, quienes abogan por su legalización ponen énfasis en que ésta ha de ser altruista, es decir, no lucrativa, que la gestante sólo reciba una “compensación” por las molestias que la gestación y el parto pueden generar, incluido el tener que dejar de trabajar por unos meses.
En Grecia, país que atraviesa una aguda crisis económica, el gobierno de Syriza ha optado por incentivar el “turismo médico-reproductivo” bajo la cobertura de actividad no lucrativa. Otros países europeos que han legalizado la gestación subrogada, como el Reino Unido o Portugal recientemente, lo han hecho sobre este principio, que también incluye la propuesta de ley de Ciudadanos.[6] Independientemente de que puedan darse casos de mujeres que se presten a gestar un hijo para parientes cercanas o amigas, la condición de altruismo restringe notablemente el número de candidatas, por lo que los acuerdos bajo cuerda (como en Grecia) o la fuga a países que abiertamente reconocen en sus leyes el carácter mercantil de la gestación subrogada (como en algunos Estados de los Estados Unidos, Ucrania y Rusia), continúan siendo los medios más extendidos para quienes pueden pagar por este servicio.
Quienes en España abogan por la legalización de la gestación subrogada “altruista” lo hacen apoyándose en los siguientes argumentos: no puede ser que haya niños atrapados en un limbo legal; las adopciones están cada día más difíciles en nuestro país; las mujeres infértiles tienen derecho a ser madres; los modelos de familia son hoy más diversos y para las parejas homosexuales masculinas es el único medio de tener descendencia; la mujer que se ofrece a gestar el hijo de otros realiza un acto de amor y se siente feliz de hacer felices a otras personas. De hecho, si se pone “gestación subrogada” en cualquier buscador de Internet, lo primero que aparecerá, aparte de las cientos de agencias dedicadas a este comercio, serán las noticias sobre lo contentas y realizadas que se sienten las madres subrogadas por haber podido ayudar a otras a alcanzar su sueño y las “experiencias maravillosas” que se derivan de esta relación.
Pero, sobre todo, el argumento recurrente es el consabido de la libertad de elección: la mujer es libre de disponer de su cuerpo como quiera, como si la necesidad de vender la fuerza de trabajo reproductiva para subsistir o salir del atolladero no fuese en sí una forma de esclavitud.
Dejando aparte lo que esta poderosa publicidad esconde, hay un par de aspectos del discurso de los partidarios de la legalización que merece la pena resaltar. En primer lugar, enraizado en la secular creencia patriarcal -sostenida por Aristóteles y los Padres de la Iglesia- de que las mujeres somos meros receptáculos del único principio creador que es la semilla del varón, a la mujer que gesta para otros se la despoja de la condición de madre. En el idioma inglés persisten los vestigios de esta idea, ya que la expresión común es que las mujeres preñadas “portan” (carry o bear) al futuro bebé; es decir, la mujer no es gestante, sino “la portadora del embarazo”. Por supuesto, no hizo falta que la ciencia viniera a corroborarlo para saber que esta creencia es totalmente falsa.
La gestación es un proceso activo en el que la mujer aporta todo su organismo, sus emociones y su inteligencia, aspectos que influyen sobremanera en el desarrollo del feto. Sin embargo, los y las liberales y posmodernas abogadas de la gestación subrogada siguen agarrándose a la pre-moderna idea de la gestante como simple vasija, reproduciendo de este modo la ideología patriarcal. Hace poco, una presentadora y empresaria, que contrató a una madre de alquiler por supuestos problemas ginecológicos, sostuvo a gritos durante un debate televisado que la mujer que parió a su hija no es la madre biológica, sino ella, ya que el embrión se formó a partir de su óvulo y el esperma de su marido.[7] Error de bulto. Ella es, en todo caso, la progenitora y la madre sociológica; pero la madre biológica es la que ha gestado y parido a su bebé. Y en el socorrido repertorio de simplezas de que estas personas hacen gala, también salió a relucir que su gestante no es una mujer pobre, porque tiene varias carreras, como si no hubiese mujeres con estudios superiores e incluso idiomas que viven con el agua al cuello, tanto aquí como en el resto del mundo rico.
Otro argumento esgrimido por quienes apoyan la legalización de la gestación subrogada en España es que hay más de ochocientas familias que han tenido que recurrir a otros países para ver realizado su sueño, con los costes añadidos y complicaciones legales que ello entraña, y las muchas más que podrían aspirar en el futuro a este procedimiento si fuese facilitado aquí.[8] De nuevo, se alegan los derechos que asisten a estas personas. Partiendo de que tener hijos no es un derecho sino un hecho natural, somos muchísimas más, cientos de miles, las personas y parejas (heteros u homos) que no hemos podido tener hijos, no por problemas de infertilidad, sino porque nuestra vida fértil se nos ha ido por el sumidero del mercado laboral.
Decía el líder de Ciudadanos en el Congreso “¿Quiénes somos nosotros para decirles a los demás que no pueden ser padres?". Bueno, Albertito, a las trabajadoras nos lo decís bien claro cuando nos despedís por quedamos preñadas. Para buena parte de los asalariados y asalariadas de este país, con empleos inestables y un futuro más que incierto, tener hijos se ha convertido en un privilegio. A nadie puede sorprender que España tenga uno de los niveles de natalidad más bajos del mundo, sólo ligeramente sostenido por la población inmigrante. Ni siquiera somos elegibles para adoptar a uno de los más de 30.000 niños que el Estado español permite que se pudran en los internados antes de entregarlos a familias dispuestas a darles cariño y protección. [9] ¿Dónde queda nuestro supuesto derecho a la maternidad? ¿Por qué quienes abogan por los vientres de alquiler no lo hacen por la agilización de los trámites de adopción? Seguramente porque prefieren tener hijos que sean sangre de su sangre, pasando por alto que la madre de alquiler también aporta la suya. Incluso nos preguntamos si el excesivamente lento proceso de adopción, que en los últimos años se ha ralentizado aún más, no tiene que ver con la promoción del comercio de niños a través de la gestación subrogada.[10]
Mientras haya millones de mujeres pobres en el mundo, el capital sacará fruto de ellas explotando su fuerza de trabajo o su cuerpo mismo. Y no es sólo que las utilice para que gesten los hijos de la burguesía, sino que también las ordeña, literalmente. En Camboya, hay clínicas donde multitud de mujeres pobres acuden a amamantar a sus propios hijos y el personal sanitario recoge parte de esta leche en recipientes para suministrar a las empresas que se dedican a su comercialización en los países ricos, donde la demanda de leche materna aumenta día a día, no sólo por parte de quienes no pueden o no quieren lactar a sus recién nacidos, sino también de los fanáticos del fitness (mantenerse en forma), que ven en el jugo materno una especie de elixir de eterna salud.[11]
No estamos en contra de que una mujer pueda gestar -o lactar- una criatura para otra mujer u hombre de manera verdaderamente altruista, pero en las condiciones de inseguridad en que vive una parte importante de la población trabajadora en España, la legalización de la gestación subrogada, por mucho que se presente con el ropaje del altruismo para lavar conciencias, abrirá la veda para que no sólo se explote nuestra fuerza de trabajo, sino también nuestra capacidad reproductiva. Cuando se tiene uno o más hijos y se gana menos de 12.000 euros al año ¿dónde queda la libertad?
Agosto de 2017
http://canarias-semanal.org/not/20770/la-fuerza-de-trabajo-reproductiva-una-mercancia-al-alcance-de-poc-s/
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2016.08.24 09:12 curromucho Sociólogo alemán explica cómo la concentración de la riqueza minó la democracia y el Estado de Bienestar

http://ciperchile.cl/2016/08/23/sociologo-aleman-explica-como-la-concentracion-de-la-riqueza-mino-la-democracia-y-el-estado-de-bienesta
Europa sintetiza hoy muchas de las esperanzas, tragedias y contradicciones del mundo moderno. Basta mirar sus fronteras donde millones de familias sirias, afganas, iraquíes y libias esperan en campos de refugiados o mueren en el Mediterráneo intentando entrar a la que consideran la tierra de la seguridad. Los europeos han cerrado la frontera. Se sienten inseguros de su propio futuro y eso reduce la empatía y enfría el corazón. Hace casi dos meses los británicos decidieron abandonar la Unión Europea (el famoso Brexit) con el voto de 17 millones entre los que había desde nacionalistas xenófobos a simples trabajadores (usuales adherentes de la izquierda) hastiados del triunfo del mundo financiero y la decadencia industrial. Muchos creen que si se repitiera esa votación en cualquier país de Europa, los resultados no serían distintos pues en gran parte de ese continente las clases medias y populares se sienten acorraladas entre una elite cada vez más rica y las masas de inmigrantes cuyos países han sido destruidos.
La riqueza tienen un gran peso en esta tragedia, subraya el sociólogo alemán Wolfgang Streeck, director hasta el año pasado del prestigioso Instituto Max Planck para los Estudios de la Sociedad: “Los oligarcas de esos países que han sido devastados viven hace tiempo en Londres o en Nueva York. Y obviamente tienen buenas amistades con aquellos que invaden sus países y destruyen sus estados y sociedades”, dijo Streeck en un cuestionario que respondió para CIPER.
Son las clases medias y los pobres los que se ahogan en el Mediterráneo, o resisten con sus hijos atrapados en ciudades como Aleppo.
Debajo de conflictos que desde Chile tendemos a ver sólo como problemas de nacionalidades o religión, rezuma el viejo tema que, según Streeck, sigue siendo central para entender el mundo moderno: la acumulación de la riqueza.
La miseria que hay en zonas de América Latina, África o el Medio Oriente no puede ser curada a través de la emigración hacia Europa 
¿Qué puede hacer Europa con esos millones de desplazados que no son muy distintos a usted que lee o a mí que escribo? Sólo el año pasado Alemania recibió un millón de inmigrantes cuando Ángela Merkel decidió abrir la ruta a través de los Balcanes. Pero este año Merkel promovió un acuerdo europeo para que los cuatro millones que siguen esperando entrar sean llevados a campos de refugiados en Turquía, lo que fue denunciado por Médicos sin Fronteras como una política inhumana.
Otros países europeos han hecho cosas más controvertidas. El gobierno danés aprobó una ley para incautar a los refugiados bienes por más de US$1.500 y según informa CNN publicó anuncios en diarios de El Líbano, donde hay un millón de refugiados sirios, advirtiendo que no eran bienvenidos.
El caso danés es interesante, pues el ex candidato estadounidense, el demócrata Bernie Sanders, lo enarboló en su campaña como el modelo de organización social que debía seguir Estados Unidos. Sanders se hizo eco de las investigaciones del economista Miles Corak, quien en 2013 se preguntó si EE.UU., pese a que llevó la concentración de la riqueza a niveles inéditos en la historia de la humanidad (ver entrevista a Jeffrey Winters), seguía siendo la tierra de las oportunidades, el lugar en donde independiente de su origen social una persona podía prosperar trabajando duro. Corak mostró que el hijo del pobre estadounidense tiende a seguir siendo pobre y que el hijo del rico se mantiene en la riqueza (lo que no es muy distinto a Chile según los economistas Javier Núñez y Cristina Risco: con una probabilidad del 56% el hijo del rico seguirá perteneciendo al 10 % más rico de la población mientras que en Europa esa persistencia intergeneracional de la riqueza se reduce al 2%). Donald Trump
Donald Trump
Coincidiendo con las investigaciones de la OECD, Corak concluyó que para vivir el “sueño americano” de surgir a punta de esfuerzo había que irse a Dinamarca. Allí, donde los impuestos están entre los más altos del mundo, la equidad en la partida del hijo de un ingeniero y el de un taxista permite que el esfuerzo individual haga una diferencia.
Pero las familias que esperan con angustia en las fronteras de Europa una oportunidad para trabajar duro, enfrentan algo que el estudio de Corak no dice: el sueño danés es sólo para los daneses. O para los europeos y los ricos del mundo.
Hay una contradicción evidente en esto. El Estado de Bienestar está basado en el concepto de justicia social, que les reconoce a las personas derecho a cierto estándar de vida sólo por su condición de seres humanos. La fuerza moral de esta idea se cae a pedazos cuando es incapaz de proteger a niños, pues gran parte de esta discusión de la desigualdad se trata de eso: del destino de los niños ricos y pobres; del niño sirio Alan Kurdi muerto en una playa turca; del niño Omar Daqneesh rescatado de un bombardeo en Aleppo, cuyo rosto cubierto de sangre y polvo nos pregunta qué estamos haciendo; o de los cerca de 10 mil niños que han llegado a Europa solos, de los que no se sabe nada y que según la policía pueden haber caído en redes de abuso sexual.
Los estados de bienestar de Europa, cuyo discurso es proteger a las personas, ¿no pueden dar a la crisis de los refugiados una respuesta distinta a la de Donald Trump, quien prometió levantar un muro para defender a EE.UU. de la inmigración latinoamericana? ¿Cuál es la posición de la izquierda europea?, no la de Tony Blair, ex primer ministro del Reino Unido, quien se plegó irresponsablemente a la guerra contra Irak convocada por George Bush (como lo ha mostrado el informe Chilcot), sino de la izquierda que defiende la justicia social.
La pregunta hoy, incluso en países tradicionales de capitalismo democrático, es cuánto tiempo será posible aislar la economía de la intervención democrática sin tener que recurrir a métodos del estilo Pinochet 
Streeck, uno de los más respetados intelectuales de esa izquierda europea, no está por abrir las fronteras. Al menos mientras esa no sea una decisión democrática de los europeos. Y hoy claramente no lo es. Así lo explicó a CIPER:
-En el corto plazo la respuesta europea a la crisis debe ser ayudar a los sirios y a otras personas que están sufriendo, proveyendo infraestructura a los campos de refugiados en Turquía y Jordania y donde sea, incluyendo escuelas, hospitales y re-asentando a los más vulnerables en Europa occidental, por ejemplo, a las familias con niños pequeños o personas que tienen enfermedades. Pero la inmigración regular hacia los mercados de trabajo europeos debe ser examinada por separado, y debe ser regulada de manera que las condiciones de trabajo dignas y salarios dignos se puedan garantizar para todos, viejos y nuevos residentes, a diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos donde eso está garantizado para los primeros. Luego de eso necesitamos prepararnos para ayudar a los sirios, iraquíes y afganos y otros a reconstruir sus países una vez que la guerra termine y las fuerzas de ocupación se hayan ido.
Para subrayar la diferencia entre esta postura y la de Donald Trump, Streeck precisa que el rechazo a los inmigrantes que vocea el candidato estadounidense es, en realidad, engañoso. “Tengo la impresión de que la economía americana no podría existir sin inmigración de trabajadores de baja calificación provenientes de América Latina”, dijo a CIPER. Y agregó que si líderes como Trump demonizan a esos inmigrantes no es porque no los quieran, sino “porque eso les permite a las empresas contar con trabajadores incapaces de reclamar derechos sociales, usar los servicios sociales u organizarse en sindicatos”. Por ello, Streeck cree que si Trump gana las elecciones no hará nada en contra de la inmigración.
La situación en Europa –afirma Streeck- es distinta:
-Muchos países tienen salarios mínimos y extendidos estados de bienestar y no pueden, por muchos motivos, aceptar una doble situación del mercado de los trabajadores en la que los derechos sociales de los inmigrantes no sean reconocidos. Angela Merkel
Angela Merkel
Dado lo anterior, si Europa no limita el número de inmigrantes, pone una presión enorme sobre su Estado de Bienestar (que, como se verá luego, está ya malherido) y sobre las remuneraciones de sus clases medias y pobres. Son estos grupos los que se han comenzado a oponer a la inmigración. Su reacción, dice Streeck, “ha sido demonizada” por empleadores y dirigentes políticos, “como un nuevo despertar del nacionalismo”. Pero Streeck no ve en esa reacción nacionalismo, como tampoco ve humanitarismo en muchos empleadores y políticos que argumentan a favor de abrir las fronteras.
Para el sociólogo alemán muchos empresarios simplemente quieren que más inmigración “ayude a que los salarios bajen y así prevenir lo que llaman ‘cuellos de botella’ que es cuando la falta de mano de obra empuja las remuneraciones hacia arriba”.
Y sobre la decisión de Merkel de 2015 de abrir las fronteras, Streeck dice: “Dudo que sea beneficioso para Siria, África Occidental o Pakistán si nosotros descremamos sus economías y absorbemos a todos sus trabajadores capacitados, a sus científicos y emprendedores. Mi corazonada es que detrás de la política de refugiados alemana hay un vampirístico deseo de absorber los trabajadores calificados de los países que sufren todavía guerra y pobreza. Esto no puede ser en el interés de esos países”.
-Durante siglos Europa ha explotado los recursos de Asia, África y Latinoamérica. ¿No cabe esperar que Europa se haga cargo más activamente en los problemas de pobreza y de refugiados?
La miseria que hay en zonas de América Latina, África o el Medio Oriente no puede ser curada a través de la emigración hacia Europa. No soy filósofo así que no puedo decir si hay una obligación moral que constriña a los países occidentales a simplemente abrir sus fronteras. Como cientista y economista político puedo decir que, aunque uno puede razonablemente argumentar a favor de esa obligación, las mayorías políticas en Europa no la van a aceptar y se rebelarán, como ya lo están haciendo. Entonces, hay que encontrar otras maneras. Hay que destacar, por ejemplo, que los Estados Unidos, cuyas tropas están presentes en casi todos los lugares donde hay problemas, no han aceptado todavía a un solo refugiado de Siria. Ni siquiera dejan entrar a los intérpretes afganos que usaron para interrogar a los talibanes sospechosos, a pesar de que ellos son obviamente los primeros en ser asesinados cuando las tropas se vayan. Esos ciudadanos afganos ahora se presentan en las fronteras alemanas como refugiados. ¿Están obligados los europeos a dejarlos entrar? Tenga en cuenta también que Alemania y otros países europeos han fracasado hasta ahora en hacerles ver a sus aliados estadounidenses que sus intervenciones militares sin sentido son la mayor fuente de personas que abandonan sus países de origen en el Oriente Medio. Cuando haya paz ahí, habrá una inversión significativa, el comercio mejorará y esos países podrán empezar a desarrollarse de nuevo. MATANDO AL ESTADO DE BIENESTAR
Pese a sus contradicciones, Europa sigue siendo la inspiración de muchas de las reformas que algunos quisieran aplicar en Chile. Desde la educación finlandesa (pública, gratuita, sin selección de alumnos, ni competencia entre colegios y de alta calidad), hasta el sistema de salud inglés que garantiza atención sin costo a todos sus ciudadanos, o las ya citadas pensiones danesas. Muchas políticas europeas desafían las convicciones económicas que han gobernado Chile desde la dictadura. Las marchas estudiantiles de 2011 por la educación universitaria gratuita y las actuales manifestaciones en contra del sistema de AFP se alimentan de esa fuente.
Votar es muy importante. Pero debe tener consecuencias. Si un Estado no tiene otra opción que seguir las instrucciones de sus acreedores, no hace diferencia quién es elegido ni cómo 
Wolfgang Streeck cree que esas políticas son cada vez más difíciles de sostener y piensa que los chilenos debemos asumir que ya no podremos construir un Estado de Bienestar como el que disfrutaron los europeos en los último 50 años.
-Dado que el Estado de Bienestar está retrocediendo en el centro, ¿cómo podría emerger de nuevo en la periferia? -dijo Streeck a CIPER.
En un reciente artículo Streeck argumenta que parte de ese retroceso tiene que ver con cómo se construyó la Unión Europea (UE): “En vez de proteger a los ciudadanos del huracán que han provocado los mercados (especialmente en la crisis financiera de 2008), se transformó en un poderoso motor de liberalización al servicio de una profunda reestructuración de la vida social”. Y puntualiza que fueron los británicos los que durante el gobierno de la conservadora Margaret Thatcher “bloquearon el desarrollo de la UE como un estado supranacional de protección” y que en estos años padecieron lo que habían alimentado: su país se transformó en dos naciones, “una de ganadores que usan el mundo de la globalización como una extensión de su jardín, y la de los perdedores, expulsados del acceso a los bienes comunes”.
Lo mismo –dice Streeck- ha ocurrido en muchas partes de Europa, y en vez de estar los latinoamericanos avanzando hacia ese modelo, es Europa la que retrocede; son sus instituciones públicas las que se debilitan y se vuelven impotentes para regular los mercados y proteger a sus ciudadanos (“Hay sociedades capitalistas altamente desarrolladas que presentan similitudes preocupantes con los llamados países del Tercer Mundo”, dijo en una entrevista reciente). Bernie Sanders
Bernie Sanders
Europa, en la práctica, parece encaminarse hacia una democracia a la estadounidense, modelo que Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos sintetizó cuando en 2007 le preguntaron qué candidato presidencial apoyaba: “Tenemos la fortuna, gracias a la globalización, de que las decisiones políticas han sido largamente reemplazadas por las fuerzas del mercado global. Dejando el tema de la seguridad de lado, es difícil que algún candidato haga una diferencia. El mundo es gobernado por las fuerzas de mercado”.
Streeck afirma que los que se oponen a esa limitación de la soberanía nacional y buscan reponer el poder que alguna vez tuvo la democracia sobre los mercados –por ejemplo, el ex candidato presidencial Bernie Sanders, el movimiento “Podemos” en España, el laborismo de Jeremy Corbyn en Inglaterra, o Syriza en Grecia- “son combatidos con dientes y uñas. Los bancos centrales y las organizaciones internacionales como la Unión Europea están todavía pensando cómo suprimir o esterilizar estos movimientos”, dijo Streeck a CIPER.
En su último libro Comprando Tiempo: la crisis retrasada del capitalismo democrático (Verso, 2014), Streeck analiza cómo las democracias capitalistas europeas llegaron al punto en el que “la democracia representativa ya no representa nada” según afirma el sociólogo francés Christian Laval .
En esencia, Streeck sostiene que desde la Segunda Guerra Mundial hasta ahora las democracias europeas han enfrentado cuatro crisis importantes. De las tres primeras supieron salir manteniendo “la apariencia de que el capitalismo podía seguir proveyendo crecimiento material para todos”. De la última crisis (2008), Streeck no ve solución clara. De hecho, cree que la crisis sólo la ha pospuesto, y que las naciones desarrolladas están comprando tiempo. NO MAS SINDICATOS
La historia económica que reconstruye Streeck en su libro se enfoca en la tensión que existe entre trabajadores y capitalistas por la distribución de la riqueza. Y muestra como, década tras década, los que viven de su trabajo van perdiendo poder frente al 1% más rico. Más allá de lo discutible que pueden ser las interpretaciones que hace Streeck, su reconstrucción tiene la virtud de que vincula importantes fenómenos sociales (como reducciones tributarias, decadencia de los sindicatos y endeudamiento de las personas) que usualmente tienden a considerarse por separado.
Sostiene que tras la Segunda Guerra Mundial emergieron en Europa democracias que lograron establecer paz entre trabajadores y capitalistas a través de equilibrar los mercados con políticas de protección. Estos estados intervenían en la economía para generar crecimiento y corregir las consecuencias sociales de éste. Se financiaban principalmente con impuestos sobre los más ricos, lo que también tuvo el efecto de hacer que la desigualdad de ingresos no fuera tan alta.
Siguiendo la terminología del economista Joseph Schumpeter, Streeck denomina a este tipo de democracias Estado Recaudador (Tax State).
A fines de los ’60 el crecimiento económico de estos estados empezó a tambalear y la presión de trabajadores y sectores medios por más prosperidad -dice Streeck- amenazó a estas democracias con la primera gran crisis de legitimidad. Esa crisis logró ser aplazada de un modo inesperado: con inflación. “El truco fue posponer el emergente conflicto entre los recursos que recibía el capital y el trabajo introduciendo recursos adicionales, aunque estos existieran solo en el papel moneda y no en la realidad”, escribe Streeck en su libro.
La solución de hacer aparecer que la torta era más grande, a través de imprimir más billetes, duró poco tiempo pues las tasas de inflación se dispararon en todo el mundo: mientras el Reino Unido superaba el 20% anual a mediados de los ‘70, Estados Unidos se acercaba casi al 15% al comenzar la década de los 80. Dice Streeck que la reacción de los capitalistas fue entonces volcarse hacia el neoliberalismo; romper con el Estado de Bienestar que había permitido su crecimiento y la paz social hasta entonces y empujar organizadamente hacia la liberalización del capitalismo y la expansión de sus mercados en el ámbito local e internacional. Es entonces que el equilibrio entre las fuerzas del trabajo y el capital comenzó a inclinarse a favor de los segundos.
En el plano político este proyecto se hizo posible con el ascenso al poder de Ronald Reagan en Estados Unidos (1981-1989) y de Margaret Thatcher en el Reino Unido (1979-1990), ambos llevaron adelante un programa neoliberal caracterizado por la rebaja tributaria y la reducción de la intervención pública en la economía. Esa política fue exitosa en controlar la inflación, pero generó tasas crecientes de desempleo (en EE.UU. llegó al 20 % a comienzos de los ‘80) y volvió a encender la tensión entre trabajadores y capitalistas.
Streeck escribe que Reagan y Thatcher usaron entonces el poder del Estado para “disciplinar a las organizaciones de trabajadores”, las cuales hasta ese momento (siguiendo las ideas del economista John Maynard Keynes) se consideraban claves para redistribuir la riqueza, producir demanda agregada y crecimiento económico. Streeck menciona dos momentos cruciales. El primero es la huelga de los controladores aéreos estadounidenses de 1981. A las 48 horas de iniciada la huelga, Reagan despidió a todos los controladores y los reemplazó permanentemente. Joseph Mccartin, profesor de historia de la universidad de Georgetown, resalta que hasta esa huelga los sindicatos estadounidenses eran una fuerza política importante y que su rápida derrota mandó un potente mensaje a todo el país sobre la inseguridad de los trabajos y sobre el nulo rol que le asignaba a los sindicatos el emergente modelo neoliberal.
Creo que no hay correcciones de mercado posibles sin sindicatos, entendidos como organizaciones autónomas, capaces de negociar igual a igual con los empleadores en defensa de los intereses de sus miembros 
El segundo episodio es la huelga de los mineros del carbón en el Reino Unido. Se inició en 1984 cuando Thatcher anunció el despido de 20 mil trabajadores de las minas que manejaba el Estado y 120 mil mineros británicos paralizaron sus actividades. Lo que a Reagan le tomó menos de una semana a Thatcher le tomó un año. Finalmente no solo terminó despidiendo a más de 90 mil trabajadores y privatizando las minas que eran rentables, sino que fijó en el debate público una imagen de los sindicatos que sigue resonando hoy: los llamó el “enemigo interno”. En un discurso ante los miembros de su partido, Thatcher dijo: “Tuvimos que enfrentar a un enemigo externo en las Falklands”, pero en el caso del carbón “la lucha fue contra un enemigo interno mucho más difícil de vencer y más amenazante contra la libertad” (Ver “El enemigo interno” de Seulmas Milne).
Desde entonces la fuerza sindical comenzó a decaer en todo el mundo. Incluso fueron dejados de lado por la academia, como remarca Streeck en una entrevista de 2011. En la primera edición del manual de Economía Política de Smelser y Swedberg, dice Streeck: “No había una sola mención a los sindicatos en todo el libro… y es imposible entender el debilitamiento social de la economía de la post guerra sin tener en cuenta qué posibilidad hay de negociar colectivamente o de que las organizaciones sociales intervengan en los mercados de acuerdo a sus objetivos políticos”. (Para las siguientes ediciones de ese manual le pidieron a Streeck que escribiera de los sindicatos).
La desaparición de ese concepto tiene ejemplos recientes en Chile: hace menos de un mes el Tribunal Constitucional borró la palabra sindicato de la reforma laboral que, en los discursos, pretendía mejorar las condiciones de negociación de los trabajadores.
Para Streeck la eliminación de los sindicatos ha sido muy dañina para la democracia:
-Creo que no es posible hacer correcciones a los mercados sin sindicatos, entendidos como organizaciones autónomas, capaces de negociar de igual a igual con los empleadores en defensa de los intereses de sus miembros. La declinación de los sindicatos en las últimas dos o tres décadas ha implicado la declinación de la democracia-dijo a CIPER.
Streeck resaltó, además, otra correlación: “Hay que destacar que la declinación de los sindicatos ha ocurrido también de la mano de la declinación del crecimiento económico, lo opuesto de lo que los neoliberales habrían esperado”.
Las cifras del Banco Mundial le dan plausibilidad a su observación. Mientras en la década del 60 y 70 –cuando los sindicatos eran fuertes- la economía del mundo creció a un ritmo de 3%, desde 1980 hasta 2010 (periodo en que el neoliberalismo venció a los sindicatos) la economía creció 1,4% al año. ENDEUDAR AL ESTADO
Mientras el poder de las organizaciones laborales menguaba, otro fenómeno desbalanceó aún más el escenario a favor de los dueños del capital. El cientista político Jeffrey Winters lo analiza en detalle en su libro Oligarquía: es la aparición -a mediados de los ‘50- de una industria de la defensa de la riqueza, integrada por profesionales de clase media altamente preparados que diseñan estrategias jurídicas para que los más ricos logren pagar menos impuestos y argumentos políticos para que las medidas que los benefician parezcan beneficiosas para todos. Esa industria -dijo Winters a CIPER- empujó y justificó la expansión de los paraísos tributarios que han permitido que las elites de todo el mundo reduzcan al máximo su contribución a las sociedades en las que hacen sus negocios y prosperan. Jeffrey Winters (Fuente: www.jfcc.info)
Jeffrey Winters (Fuente: www.jfcc.info)
Para Streeck, la drástica reducción en la recaudación tributaria tuvo un efecto central en el “Estado Recaudador”. Debió comenzar a endeudarse con el sistema financiero internacional para seguir financiando su operación y la protección social (la cual se hizo más necesaria debido el aumento del desempleo). Las democracias capitalistas europeas pasaron así de ser Recaudadoras a Deudoras. Y a partir de ese momento, dice Streeck, dejaron de estar enfocadas en los intereses de sus ciudadanos para buscar satisfacer las necesidades de los inversionistas que les prestan y que hacen las inversiones que los estados ya no tienen dinero para hacer.
Esos inversionistas son esencialmente buscadores de utilidad, pero tienen un ojo puesto en el riesgo. Y el riesgo, cuando se financia la deuda de un país o se invierte en él, es la posibilidad de que por la vía de la democracia los gobiernos cambien las reglas y la tasa de utilidad se reduzca. Los estados se vuelven así -dice Streeck- custodios de reglas y condiciones que sean amistosas con los inversionistas. Los reclamos de las personas se vuelven populistas, poco serios, peligrosos.
Streeck menciona en su libro a Calpers y PIMCO, dos grandes fondos especializados en el mercado de los bonos públicos (es través de la emisión de bonos que los gobiernos recolectan un porcentaje del dinero que necesitan para financiarse). Los ministros de Hacienda se juntan con los gerentes de estos fondos para recibir “asesoraría sobre una correcta política fiscal” donde “lo correcto” es aquello que permite a estos fondos hacer inversiones de largo plazo. Para evitar que las democracias, a través de las burocracias estatales, tomen medidas que amenacen las rentas de esos fondos, Streeck dice que las políticas neoliberales crearon instituciones independientes (como los bancos centrales) inmunes a los resultados electorales, “transfiriendo las decisiones económicas a comités de expertos” y dando garantía a los dueños del capital de que la democracia “no intervendrá en la economía”. ENDEUDAR A LAS FAMILIAS
La solución del endeudamiento público volvió a posponer la crisis del sistema. Pero a mediados de los ‘90 las deudas públicas llegaron a tal nivel (especialmente en EE.UU.) que los inversores comenzaron a preocuparse de la real capacidad de los países de devolver los préstamos. La solución fue comenzar a desmantelar el Estado de Bienestar, lo que fue llevado adelante en Estados Unidos por el demócrata Bill Clinton y en el Reino Unido por el nuevo laborismo de Tony Blair. Así, dice Streeck, mientras la derecha recortó los impuestos, lo que recortaron los demócratas y la izquierda inglesa fueron los programas sociales.
Esos recortes en el Estado de Bienestar generaron un vacío de protección pública potencialmente explosivo. Dice Streeck que este vacío se resolvió otra vez recurriendo a la ilusión de riqueza: se facilitó el acceso al crédito a las familias.
Desde Ronald Reagan en adelante se había promovido en Estados Unidos y luego en Europa una creciente desregulación financiera, y eso hizo posible que en los ‘90 se masificara el endeudamiento de las personas. En el corto plazo, opina Streeck, esto permitió a las familias seguir obteniendo salud, educación y otros bienes públicos que estaban siendo recortados.
Es interesante destacar que el modelo de suplir con deuda lo que el Estado no provee es la esencia en Chile de políticas como el Crédito con Aval del Estado (CAE), mecanismo con el cual el Presidente Ricardo Lagos buscó que los más pobres pudieran estudiar en la universidad facilitándoles mecanismos para endeudarse con el sistema financiero. En parte por la mala calidad de la educación que se ofrecía, por las altas tasas de interés que cobraban los bancos y porque los trabajos para los estudiantes que se formaban no existían (ver entrevista a Ben Ross Schneider), esa estrategia terminó generando al primer gran cuestionamiento al modelo de desarrollo chileno desde el fin de la dictadura.
A nivel internacional el modelo del endeudamiento de las familias estalló en la crisis financiera de 2008, provocada porque los bancos hicieron grandes negocios ofreciendo créditos hipotecarios a personas que no podían pagar y luego se vendieron unos a otros esos grupos de deudores. Los estados debieron salir al rescate de sus sistemas financieros.
A partir de esta reconstrucción de la historia económica desde la Segunda Guerra Mundial hasta hoy, Streeck argumenta que tanto la inflación, como el endeudamiento público y el privado fueron métodos a los que se recurrió para generar la ilusión de que el sistema generaba crecimiento y prosperidad para todos, cuando en realidad los dueños del capital recibían una cantidad cada vez mayor de la riqueza que se producía.
Sobre esa base Streeck argumenta que no es el Estado de Bienestar el que ha quebrado a los países. La actual crisis de las finanzas públicas, afirma, “no es el resultado de un exceso de democracia redistributiva sino de una baja general en los niveles de tributación” y también “del endeudamiento en que incurrieron los estados para salvar al sistema financiero”. Fue el mercado operando sin regulaciones ni contrapesos políticos lo que trajo a Europa hasta este punto.
No solo el Estado de Bienestar ha sido horadado. Streeck cree que el capitalismo se ha puesto en una posición en que puede autodestruirse, pues ya no puede proveer crecimiento para todos y, a la vez, permitir la alta acumulación de los dueños del capital. En un artículo de 2014 (“¿Cómo terminará el capitalismo?”) afirma que “el avance capitalista ha destruido ya prácticamente todas las agencias que pudieran estabilizarlo a base de limitarlo”. Para Streeck este sistema es como un reactor nuclear que necesita refrigeración. Necesita fuerzas compensatorias que contengan la acumulación sin freno a través de controles y equilibrios sociales. Esas fuerzas ya no existen y “el capitalismo puede auto-debilitarse por un exceso de éxito”, dice.
En este escenario de completo dominio de los mercados, Streeck estima que se han incubado tres grandes problemas de largo plazo para los cuales no hay aún una solución clara: la reducción de las tasas de crecimiento que han venido cayendo desde los ‘80; el incremento de la concentración de la riqueza y un aumento de la deuda pública (en “¿Cómo terminará el capitalismo?” presenta gráficos que ilustran estas variaciones).
En su opinión, en el pasado las democracias sortearon las crisis de legitimidad y mantuvieron la paz entre trabajadores y capitalistas creando la ilusión de crecimiento a través de la inflación, del endeudamiento público y de los hogares. Hoy enfrentan un callejón que parece sin salida: no hay a quién mas endeudar. ¿Cómo generar crecimiento ilusorio o real que siga posponiendo el conflicto social?
Estados Unidos ni siquiera ha dado refugio a los intérpretes afganos que usaron para interrogar a los talibanes sospechosos, a pesar de que ellos son obviamente los primeros en ser asesinados cuando las tropas se vayan 
Wolfgang Streeck es pesimista. Cree que estos tres problemas se potencian entre ellos: “Cada vez hay más evidencia de que la desigualdad creciente puede ser una de las causas del declive del crecimiento” y que “el bajo crecimiento, a su vez, fortalece la desigualdad al intensificar el problema de la distribución”. Y argumenta que el endeudamiento con el que se buscó “compensar a los asalariados y a los consumidores por la creciente desigualdad provocada por el estancamiento de los salarios y los recortes de los servicios públicos”, ha llegado a un límite pues no logró reactivar el crecimiento. “¿Puede continuar indefinidamente lo que parece ser un círculo vicioso de tendencias dañinas? ¿Existen fuerzas contrarias que puedan romperlo y qué ocurrirá si estas no se materializan, tal como ha sucedido durante casi cuatro décadas?”, se pregunta en su artículo “¿Cómo terminará el Capitalismo?”.
Contra la idea extendida de que el capitalismo llega a puntos críticos y luego alcanza un nuevo equilibro, Streeck percibe un declive gradual, aplazado pero inexorable. Y si las tasas de crecimiento siguen cayendo en Europa y el sistema “no es capaz de producir ni siquiera una ilusión de crecimiento sostenible, llegará el momento en que el camino del capitalismo y la democracia se separen”. Esto es, que las democracias de estos países terminen siendo completamente neutralizadas para que los mercados puedan operar sin restricciones de derechos ni obligaciones con la sociedad.
Streeck dijo a CIPER:
-El capitalismo contemporáneo en los llamados países avanzados parece requerir de un Estado que discipline y por lo tanto que no se vuelva un Estado Social. Y los estados han entendido que ellos deben disciplinarse a sí mismos sino serán abandonados por el capital móvil. Esto es lo que está detrás del actual vaciamiento de las instituciones democráticas, incluso en los países tradicionales de “capitalismo democrático”. La pregunta hoy es cuánto tiempo será posible aislar la economía de la intervención democrática sin tener que recurrir a métodos del estilo Pinochet. CRECIMIENTO DE QUIÉN Wolfgang Streeck
Wolfgang Streeck
Sobre el futuro, en una entrevista reciente Streeck argumentó: “Mi hipótesis es que atravesaremos un largo periodo de transición, en el que no sabemos hacia dónde vamos. Es un mundo de incertidumbre, desorden, desorientación, en el que todo tipo de cosas pueden pasar en cualquier momento. Nadie sabe cómo salir del problema, solo vemos que crece”.
En esa incertidumbre, que eventualmente puede terminar en métodos estilo Pinochet, sugiere que es necesario fortalecer la democracia. Pero, ¿cuáles son las características que una democracia debe tener? La pregunta es interesante para un país como Chile que durante mucho tiempo ha asociado democracia con votar y que este año ha discutido sobre la estructura y los contenidos de una nueva Constitución.
-¿Tiene en mente un modelo de lo que la Constitución debe decir o representar para defender la democracia? Votar es muy importante. Pero debe tener consecuencias. Si un Estado no tiene otra opción que seguir las instrucciones de sus acreedores y la voluntad de los inversionistas extranjeros, no hace diferencia quién es elegido ni cómo. La democracia debe tener un efecto. Y cuando ese efecto es real y no una apariencia, involucra la soberanía, interna y también externa. Dada la magnitud de los problemas de hoy no pongo mucha fe en el tema constitucional. En cambio, lo que me parece esencial es movilizar a las personas y la libertad de movilizarse; también la libertad de prensa, incluyendo la existencia de una prensa independiente, alternativa en la prensa escrita y en los medios digitales. Y no menos importante libertad académica para enseñar e investigar. Estos son recursos para movilizar y contra movilizar mucho más importantes que, digamos, si hay una segunda cámara parlamentaria o no.
-En su libro usted destaca la necesidad de instituciones democráticas que limiten los mercados. Los economistas neoliberales argumentan que limitar los mercados implica limitar el crecimiento. Para mantener el sistema democrático, ¿cree que hay que aceptar que el crecimiento va a reducirse? La pregunta es siempre “crecimiento de qué” y “para quién”. El crecimiento en los países de la OECD ha estado declinando por varias décadas, mientras que las utilidades se han incrementado, especialmente en finanzas, con la consecuencia de un explosivo crecimiento en la desigualdad. El crecimiento económico no necesariamente significa que los beneficios escurran a toda la sociedad y sino escurre el crecimiento no es necesariamente algo deseable. El crecimiento puede caer de todos modos. Recuerde a los celebrados BRICS (Brasil, Rusia, India China y Sudáfrica) los cuales, con la excepción de China, son considerados hoy casos perdidos.
-En su reciente libro Desigualdad. ¿Qué podemos hacer?, el economista Anthony Atkinson afirma que reducir la desigualdad es un objetivo que los países deben perseguir aunque el costo sea reducir el crecimiento. Sostiene que “una torta mejor repartida” es preferible a una más grande distribuida con los niveles actuales de desigualdad. ¿Está de acuerdo? ¿Cree que renunciar a niveles de crecimiento es políticamente posible en países como Chile que aún no alcanzan el desarrollo? Estoy de acuerdo con Atkinson, especialmente porque un crecimiento inequitativo puede no ser sustentable social y políticamente. Pero, ¿se puede basar una política de equidad social a expensas de crecimiento o de la promesa de crecimiento? No sin gran apoyo “desde abajo”, y aún así esto puede ser difícil. Respecto de Chile yo no sé mucho de su situación. En otros países uno puede tener dudas si las clases medias realmente necesitan más autos alemanes, ropa interior francesa, series de televisión americanas o pilas de poleras baratas de Tailandia. Pero este es un punto discutible ya que la clase media casi siempre tendrá suficiente influencia política para conseguir por sí mismos lo que desean.
-En su libro El Estado emprendedor, Mariana Mazzucato argumenta que para que los países crezcan el Estado debe involucrarse en el desarrollo de las industrias nacionales para producir economías innovadoras. Aunque eso suena bien desde la macroeconomía, en términos de los equilibrios políticos el acuerdo Estado-Empresa puede ser una pesadilla para los ciudadanos. ¿Cómo evalúa usted las políticas industriales que consideran a los países como equipos productivos? Probablemente es cierto que las políticas industriales pueden desarrollar empresas y sectores, y contribuir a la prosperidad económica. Pero eso no es nada nuevo y la pregunta es por qué eso no ha detenido la marcha hacia el neoliberalismo. Sin tener en cuenta los intereses económicos y el poder, esos libros son fantasías tecnocráticas que hacen a las personas olvidar el mundo real. La idea de los países como equipos productivos es un lenguaje de propaganda para los consultores de negocios, ansiosos de disfrutar su momento de fama antes de que sean rápidamente olvidados. El capitalismo es sobre acumulación de capital, no entre los países, sino entre los capitalistas.
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2016.05.24 04:16 ShaunaDorothy Bolivia: Trotskismo vs. nacionalismo burgués (Septiembre de 2006)

https://archive.is/AQasL
Espartaco No. 26 Septiembre de 2006
La elección de Evo Morales como presidente de Bolivia en diciembre pasado fue aclamada internacionalmente por sectores de activistas liberales “antiglobalización” y socialdemócratas como un golpe contra el imperialismo estadounidense, basados en gran parte en la promesa de Morales de nacionalizar el petróleo y las reservas de gas. Al frente del Movimiento al Socialismo (MAS), Morales ganó con una absoluta mayoría de votos y la más grande y aplastante victoria desde el fin del régimen militar en 1982. Mucho del apoyo a Morales proviene del hecho de que es un indígena aimara, hijo de un pastor, en un país marcado por un profundo racismo antiindígena. El New York Times, en un reportaje sobre la toma de posesión de Morales (22 de enero), comentaba que su elección puede representar “el vuelco más radical en la persistente inclinación hacia la izquierda en Sudamérica hasta el momento, con un potencial para tener un gran impacto más allá de las fronteras de esta nación andina sin salida al mar”.
El gobierno de Bush, que ha regañado a Morales por su apoyo a los productores de hoja de coca en Bolivia, ha respondido cautelosamente a su elección. El Washington Post (21 de febrero) opinó en un artículo titulado “Funcionarios de EE.UU. suavizan actitud hacia el nuevo presidente izquierdista de Bolivia” que “al menos por ahora, el gobierno de Bush tiene la esperanza de que Evo Morales, quien alguna vez amenazó con convertirse en ‘la peor pesadilla para Estados Unidos’, sea alguien con quien pueda hacer negocios”. Los imperialistas están también conscientes de que Bolivia es un país muy pobre y que Morales tiene menos recursos a su disposición que Hugo Chávez en una Venezuela rica en petróleo.
Morales, un nacionalista burgués, está comprometido con el “capitalismo andino” y el “libre comercio”. Inmediatamente después de su elección viajó a Santa Cruz, un centro de la elite de negocios boliviana en el oriente del país, donde expresó simpatía a su demanda por la autonomía de esta zona respecto de la empobrecida región occidental. Morales también aceptó privatizar El Mutún, una de las minas de hierro más grandes del mundo, y ha buscado reforzar el respaldo de la burguesía nombrando en su gabinete a una galería de auténticos delincuentes, entre hombres de negocios sombríos y seguidores de sus predecesores “neoliberales”. Así, Morales otorgó el Ministerio de Minería a Walter Villarroel, quien en un periodo anterior en el gobierno tuvo un papel de suma importancia en el desmantelamiento de la estatal Corporación Minera Boliviana (COMIBOL) y en la privatización de operaciones mineras. Tan sólo el mes pasado, trabajadores del Lloyd Aéreo Boliviano, la principal aerolínea del país, que estaban en huelga exigiendo que se nacionalice la compañía, tuvieron un enfrentamiento con la policía después de que Morales ordenara a las fuerzas policiales y militares tomar el control de los aeropuertos del país para romper la huelga.
Al llamar por “nacionalizar” los recursos naturales de Bolivia, Morales hace eco a un programa que tiene mucho tiempo ya en América Latina. La demanda principal de las protestas del año pasado en Bolivia por la nacionalización del petróleo y el gas es apoyable como medida de autodefensa nacional por parte de un país semicolonial frente a los imperialistas, a pesar de no tener un carácter socialista en absoluto. Con respecto a la expropiación de la industria petrolera por el régimen nacionalista burgués de Cárdenas en México en 1938, el dirigente marxista revolucionario León Trotsky escribió:
“El México semicolonial está luchando por su independencia nacional, política y económica. Tal es el significado básico de la revolución mexicana en esta etapa. Los magnates del petróleo no son capitalistas de masas, no son burgueses corrientes. Habiéndose apoderado de las mayores riquezas naturales de un país extranjero, sostenidos por sus billones y apoyados por las fuerzas militares y diplomáticas de sus metrópolis, hacen lo posible por establecer en el país subyugado un régimen de feudalismo imperialista, sometiendo la legislación, la jurisprudencia y la administración...
“La expropiación del petróleo no es ni socialista ni comunista. Es una medida de defensa nacional altamente progresista.”
—“México y el imperialismo británico”, 5 de junio de 1938
Bolivia misma no desconoce las nacionalizaciones, aun en la industria petrolera. El gobierno militar de David Toro (1936-37) nacionalizó la Standard Oil Company de Bolivia sin compensación, creando una compañía petrolera estatal. Esta compañía se apoderó de la Gulf Oil Company de Bolivia en 1969. Fue recién en 1996 que porciones significativas de las operaciones petroleras y del gas natural fueron privatizadas. Hoy, la compañía brasileña Petrobras controla alrededor del 51 por ciento de las extensas reservas bolivianas de gas natural y 95 por ciento de su capacidad de refinación. Sin embargo, la mayoría de las reservas de gas natural no están siendo explotadas. La Asociación de Organizaciones de Productores Ecológicos de Bolivia señaló en un informe de 2005 que “Bolivia tiene ocho sectores que generan más empleo que el gas” y además “el sector petrolero en su totalidad proporciona trabajo a unas 600 personas, en su mayor parte extranjeros”.
El llamado actual de Morales por “nacionalizaciones” implica muy probablemente simples incrementos en los impuestos. Morales dijo al socialdemócrata In These Times (enero de 2006): “Nosotros queremos imponer impuestos a las transnacionales de una manera justa, y redistribuir el dinero a las pequeñas y medianas empresas.” En las elecciones presidenciales de diciembre, no sólo Morales sino cada uno de los candidatos propuso en alguna forma el llamado por la nacionalización de la industria del gas natural. Como hábil político, Morales buscó sonar más radical que sus competidores, mientras simultáneamente trataba de no distanciarse demasiado de la burguesía boliviana ni de los imperialistas.
La “revolución” boliviana de 2005
El precursor inmediato de la elección de Morales consistió en una serie de levantamientos populares desde mayo hasta junio del año pasado. Los manifestantes protestaron contra el “neoliberalismo”: las privatizaciones generalizadas de instalaciones estatales y las medidas de austeridad dictadas por el FMI. La derrota de la huelga general de 1985 permitió estas medidas, las cuales tuvieron como resultado la privatización de minas bolivianas y otros recursos naturales, así como de las telecomunicaciones y el transporte. Mineros despedidos y campesinos fueron forzados a sobrevivir mediante pequeños negocios familiares u otras formas de autoempleo. Muchos de éstos se mudaron a El Alto, originalmente un suburbio de la ciudad capital de La Paz, pero que es ahora una entidad independiente con una población aproximada de 800 mil personas.
El levantamiento de 2005 fue la última de una serie de luchas desesperadas de las masas empobrecidas de Bolivia. En el año 2000 hubo protestas plebeyas a gran escala en la tercera ciudad más grande de Bolivia, Cochabamba, luego de que el gobierno de Hugo Banzer accediera a las demandas del Banco Mundial y vendiera el sistema de agua de la ciudad a la Bechtel y otras corporaciones de países imperialistas, lo que condujo a incrementos en los precios del agua de al menos 200 por ciento. Esta “guerra del agua” llevó a que Bechtel abandonara su parte y demandara a Bolivia por pérdidas ante los tribunales estadounidenses. Otra revuelta explotó en septiembre de 2003 ante el anuncio de que las recientemente descubiertas reservas de gas natural serían conducidas por tuberías a través de Chile, un blanco histórico del nacionalismo boliviano desde la victoria de Chile en la “Guerra del Pacífico” de 1879-83, en la que Bolivia perdió su salida al mar. La “guerra del gas” de 2003 terminó con la designación del vicepresidente de Gonzalo Sánchez de Lozada, Carlos Mesa, como presidente, en una jugada en la que Morales fue pieza clave.
Las protestas y huelgas de mayo-junio de 2005 estallaron en El Alto luego de que el Congreso aprobara la ley de hidrocarburos propuesta por Mesa, la cual favorecía a los imperialistas. Los manifestantes hicieron numerosas demandas, incluyendo la de nacionalizar el gas y otros recursos, oponerse a la autonomía de la rica provincia de Santa Cruz y enjuiciar a Sánchez de Lozada por el asesinato de manifestantes en la “guerra del gas”. Mesa renunció el 6 de junio de 2005 y se lanzó una convocatoria a elecciones para diciembre.
Las protestas de El Alto reflejaron la determinación de las masas oprimidas por resistir la explotación imperialista. Pero romper las cadenas de la opresión imperialista requiere una revolución proletaria dirigida por un partido programáticamente suficiente, es decir, un partido leninista-trotskista, para aplastar el dominio capitalista y establecer un estado obrero. Tal revolución ha de tener la perspectiva de extenderse por toda América Latina y, crucialmente, a los países capitalistas avanzados, particularmente EE.UU. Pero lo que ha faltado desde los inicios de las protestas en Bolivia es la participación de un proletariado organizado. A su vez, esto refleja no sólo la visión nacionalista pequeñoburguesa de los dirigentes de las protestas, sino también la devastación material y atomización de la clase obrera desde los años 80. Así, una de las razones de la burguesía para cerrar las minas estatales de estaño fue deshacerse de miles de mineros, que habían estado entre los obreros con mayor conciencia de clase en América Latina.
El cambio en la composición social de las recientes protestas ha sido notado por numerosos individuos, incluyendo algunos que aplauden los “movimientos sociales” de Bolivia. Así, en un artículo que se encuentra en el sitio en Internet de la organización reformista Left Turn, “El Alto: Epicentro de la nueva resistencia boliviana” (19 de enero de 2005), Jim Straub escribió:
“Las ‘reformas’ económicas del FMI y el Banco Mundial barrieron con sectores enteros de la economía boliviana —minería, manufactura y el sector público— que empleaban grandes números de revolucionarios organizados…
“Denegada la supervivencia en sectores como la minería o el servicio público, los bolivianos desempleados gravitaron en torno a las pocas industrias donde había alguna oportunidad económica: el sector informal —que significa básicamente el masivo mercado negro y las ventas callejeras que dominan América Latina hoy día— y el cultivo de coca…
“Mientras que antes mineros y obreros fabriles armados derrocaban gobiernos, el año pasado fueron las asociaciones indígenas de trabajadores de mercados informales y cocaleros combativos quienes forzaron al corrupto presidente Sánchez de Lozada a renunciar y abandonar el país.”
La revolución permanente y Bolivia
En países de desarrollo desigual y combinado, la debilidad de la burguesía nacional y la dependencia en el imperialismo hacen imposibles los logros alcanzados por la Revolución Francesa y otras revoluciones burguesas clásicas, las cuales sentaron las bases para la modernización económica y la creación de una sociedad industrial. Como Trotsky escribió en La revolución permanente (1931):
“Con respecto a los países de desarrollo burgués retrasado, y en particular de los coloniales y semicoloniales, la teoría de la revolución permanente significa que la resolución íntegra y efectiva de sus fines democráticos y de su emancipación nacional tan sólo puede concebirse por medio de la dictadura del proletariado, empuñando éste el Poder como caudillo de la nación oprimida y, ante todo, de sus masas campesinas.”
Al explicar la perspectiva de la revolución permanente, Trotsky subrayó que: “La conquista del Poder por el proletariado no significa el coronamiento de la revolución, sino simplemente su iniciación. La edificación socialista sólo se concibe sobre la base de la lucha de clases en el terreno nacional e internacional.” La Revolución Rusa de 1917 rompió el imperialismo en su “eslabón más débil”: un país atrasado y principalmente campesino. Generalizando a partir de esta experiencia, Trotsky insistió en que el orden socialista, que proveerá abundancia material para todos, no puede ser construido en los confines de un solo estado. A fin de cuentas, el sistema capitalista tenía que ser destruido en sus puntos más fuertes, los estados industrializados avanzados. Había que vincular a los proletarios de los países más atrasados con sus hermanos de clase en Occidente a través de un partido revolucionario internacional.
La lucha de las masas obreras en Bolivia ha sido una confirmación negativa de la perspectiva de la revolución permanente. En 1952, en 1970-71 y de nuevo en 1985 el proletariado, con los mineros del estaño a la cabeza, llevó a cabo acciones poderosas, hasta e incluyendo la insurrección tal cual. Pero estas luchas fueron traicionadas por los falsos dirigentes obreros, quienes ataron al proletariado a su enemigo de clase sermoneando que es necesario aliarse con la supuesta burguesía “antiimperialista”. Los gobiernos de coalición (frentes populares) en los que los falsos dirigentes obreros participaron junto con los nacionalistas burgueses fortalecieron las fuerzas de la reacción capitalista, llevando una y otra vez a golpes militares y gobiernos bonapartistas.
Si bien las luchas pasadas fueron derrotadas debido a las traiciones de la dirigencia obrera, la devastación material de Bolivia —en particular el cierre de las minas de estaño y gran parte de la industria— plantea otro problema. La instrumentalidad proletaria para derrocar al capitalismo ha sido cualitativamente reducida. Echando un vistazo tan sólo a la relación de fuerzas dentro de Bolivia, este periodo no ofrece buenos augurios en la lucha contra el imperialismo y sus agentes de la burguesía local. Como Trotsky subrayó en La revolución permanente: “En las condiciones de la época imperialista, la revolución nacional-democrática sólo puede ser conducida hasta la victoria en el caso de que las relaciones sociales y políticas del país de que se trate hayan madurado en el sentido de elevar al proletariado al Poder como director de las masas populares. ¿Y si no es así? Entonces, la lucha por la emancipación nacional dará resultados muy exiguos, dirigidos enteramente contra las masas trabajadoras...”
Los militantes radicalizados por las depredaciones del imperialismo y el capitalismo en Bolivia deben entender la necesidad de vincular las luchas de las masas bolivianas con las de países vecinos como Brasil, Chile y Argentina, donde existen concentraciones proletarias más viables, así como con las luchas de la clase obrera norteamericana. Esta perspectiva proletaria internacionalista está dolorosamente ausente entre los seudomarxistas que se han entusiasmado con las recientes protestas y sus dirigencias pequeñoburguesas y nacionalistas burguesas.
Un caso ejemplífico en EE.UU. es el de la reformista International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional), que celebró la renuncia de Mesa en un artículo del Socialist Worker (17 de junio de 2005) titulado “¡Victoria en Bolivia!” donde exclamaron: “A pesar de que la lucha por la nacionalización del gas y el petróleo aún no está resuelta, los movimientos sociales han dado un golpe espectacular a la oligarquía boliviana y el imperialismo estadounidense.”
También fatuamente entusiasmado por el levantamiento de 2005 está el Grupo Internacionalista (GI), cuyos miembros fundadores terminaron fuera de la Liga Comunista Internacional (LCI) a mediados de los años 90 debido a sus apetitos incontenibles por echar porras a fuerzas muy lejanas a la clase obrera. El GI nos señala con el dedo acusador en su Internationalist (diciembre de 2005). Pontifican:
“Por su parte, la ahora centrista tendencia espartaquista ha alcanzado un nuevo nadir histórico: los miembros de su grupo mexicano nos han criticado por plantear la formación de soviets en los sucesos bolivianos de mayo-junio. Dicen que se trata de algo imposible pues, según ellos, ‘no existe en Bolivia hoy en día una clase obrera’ (olvídense de las miles de fábricas que se ubican tan sólo en la ciudad de El Alto). En otras palabras, estos seudotrotskistas creen que es imposible una revolución socialista en Bolivia.”
A pesar de que el GI evoca “miles de fábricas que se ubican tan sólo en la ciudad de El Alto”, éstas no son, en su mayoría, “fábricas” en el significado usual de la palabra, sino pequeños talleres textiles y maquiladoras familiares. Como lo pone Straub, se trata de “gente sin un trabajo regular, sin representación sindical o incluso sin el proverbial Patrón contra el cual luchar”. Todo esto además de la gran tasa de desempleo en El Alto.
Escribiendo en CounterPunch (14 de octubre de 2005), Raúl Zibechi señala:
“Con respecto al empleo, El Alto se caracteriza por el autoempleo. Setenta por ciento de la población empleada trabaja en negocios familiares (50%), o sectores de seminegocios (20%). Estos trabajos son en su mayoría en los negocios de ventas y restaurantes (95% de la población empleada), seguidos por la construcción y la manufactura.”
Lo que frecuentemente pasa como “sindicatos” son en verdad grupos de artesanos y de autoempleados. Uno de estos casos es la Central Obrera Regional (COR), que fue un componente principal de las protestas de El Alto. Notando el surgimiento de federaciones de trabajo para mercaderes y artesanos en los años 70 con “una fuerte identidad obrera territorial”, Zibechi escribió: “Así, emergieron sindicatos y organizaciones de artesanos y vendedores, panaderos y carniceros, que en 1988 crearon la COR, que ahora incluye empleados de bares locales, casas de huéspedes y municipales. Estos grupos están mayoritariamente compuestos de dueños de pequeños negocios y trabajadores autoempleados, un sector social que en otros países no suele organizarse.”
Al leer la narrativa grandilocuente del GI sobre los sucesos ocurridos en Bolivia (agrupados en su sitio en Internet bajo el pomposo nombre de “Bolivia: Batallas de clase en los Andes”), uno nunca sabría que ha habido cambios en el mundo en los últimos 20 años, ni en Bolivia ni en ningún otro lugar. El GI niega la magnitud de la destrucción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética y el retroceso en la conciencia proletaria alrededor del mundo que acompaña esta derrota. El propósito de esto es embellecer una realidad existente con la esperanza de hacer pasar como “revolucionarias” las fuerzas de clase ajenas a las que se acomodan —ya sean desgastados traidores estalinistas del estado obrero deformado de la RDA en Alemania oriental, sindicalistas oportunistas en Brasil o similares (ver “El ‘grupo’de Norden: vergonzosos desertores del trotskismo”, Boletín Internacional No. 38, diciembre de 2000)—.
El GI es un maestro consumado en negar la realidad. Puede conjurar una sección fraternal en Ucrania con base en falsedades (ver “La idiotez de las villas Potemkin del GI ad absurdum”, Workers Vanguard No. 828, 11 de junio de 2004). El GI puede conjurar un proletariado donde a duras penas existe, si acaso, mientras por otro lado ignora poderosas concentraciones de clase obrera. Así, es notable que mientras el GI ha escrito toneladas de artículos sobre Bolivia (literalmente siete solamente en su publicación del verano de 2005), ha ignorado en gran medida al oriente asiático —China, Japón y Corea— que se ha convertido en el corazón industrial del mundo.
La Revolución de 1952
En 1952 la clase obrera boliviana, bajo la dirección de los mineros del estaño organizados en el sindicato minero FSTMB, fue la punta de lanza de una prometedora oportunidad de revolución obrera. En abril de ese año, una intentona de golpe de estado detonó una insurrección en la que los obreros armados derrotaron al ejército. Se formó una poderosa federación obrera, la Central Obrera Boliviana (COB), que se convirtió en la autoridad principal no sólo para los obreros sindicalizados sino también para la mayoría del campesinado y la pequeña burguesía urbana. Mientras los mineros exigían el control obrero de las recientemente nacionalizadas minas de estaño y los campesinos se anticipaban a la prometida reforma agraria tomando extensos terrenos, el dirigente de la COB, Juan Lechín, se unió al gobierno burgués de Víctor Paz Estenssoro y su Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). Así, Lechín y otros “ministros obreros” se convirtieron en el instrumento de la burguesía utilizado para subordinar a las masas que se levantaban para enfrentar al régimen capitalista.
En ese momento, el POR (Partido Obrero Revolucionario), una organización autoproclamada trotskista, disfrutaba de gran influencia en la dirección ejecutiva de la COB. El POR era dirigido por Guillermo Lora, quien se hizo famoso por su menchevismo nacionalista y su desprecio por cualquier cosa fuera de las fronteras de Bolivia, vociferando que “Bolivia constituye la experiencia más rica del trotskismo mundial”. Lora demostró su desprecio por las lecciones de la Revolución Rusa y, no en menor medida, por la necesidad de la independencia política de la clase obrera. El POR apoyó la entrada de Lechín al gobierno burgués, manifestando que “apoya a la fracción de izquierda del nuevo gabinete” y pidieron a Paz Estenssoro “consumar las expectativas de los obreros constituyendo un gabinete compuesto exclusivamente por hombres de izquierda de su partido [¡burgués!].” En contraposición, los bolcheviques en 1917 se rehusaron a dar apoyo alguno al gobierno burgués de Kerensky, denunciaron a los traidores de clase reformistas, mencheviques y socialrevolucionarios que se unieron al gobierno, y dirigieron a las masas obreras al aniquilamiento del gobierno burgués mediante una revolución proletaria (ver “Revolución y contrarrevolución en Bolivia”, Spartacist [edición en español] No. 18, octubre de 1986).
La nacionalización de las minas de estaño y una modesta reforma agraria fueron algunas de las concesiones de la burguesía boliviana en 1952 para contener la revolución. Sin embargo, como los eventos posteriores lo demostraron, tales reformas son eminentemente reversibles. De hecho, en cuanto la amenaza de revolución social se alejó, los capitalistas empezaron a movilizarse contra los obreros. El ejército fue reconstruido con dólares y consejeros estadounidenses con base en un decreto firmado por Lechín, entre otros. Este ejército se hizo tristemente célebre por sus sangrientas matanzas de mineros combativos. Para 1957 el MNR estaba lo suficientemente seguro como para invitar a EE.UU. a que tomara las riendas de la economía boliviana bajo el “Plan Triangular” de austeridad y rompimiento de sindicatos.
Cuando el GI habla hoy de manera efusiva sobre la participación de los mineros de la FSTMB en las protestas, sólo está tratando de engañar a los lectores desinformados para que crean que la FSTMB es aún la punta de lanza de un proletariado combativo. Esto es pura chicanería. Entre 1985 y 1987 la compañía minera estatal del estaño redujo su número de trabajadores de 30 mil a 7 mil; luego las operaciones fueron privatizadas. La Biblioteca del Congreso [de EE.UU.], en su estudio sobre Bolivia, señala, “La reestructuración del sector minero nacionalizado, en especial los despidos masivos, había diezmado a la FSTMB.” De hecho, la mayoría de la gente que hoy trabaja en la industria se dedica, junto a sus familias, a pepenar lo que queda de las minas cerradas o a la búsqueda de minerales en los ríos, vendiendo lo que encuentran en el mercado negro o en la calle. Su posición atomizada los acerca más a los buscadores de minas pequeñoburgueses que a los proletarios.
La COB, la histórica federación sindical de 1952, también ha cambiado radicalmente. Como Herbert S. Klein comenta en A Concise History of Bolivia [Una historia concisa de Bolivia] (2003): “La base de la izquierda radical ha sido transformada con el declive de la vieja central obrera, la COB, y la FSTMB minera y el surgimiento de las nuevas organizaciones campesinas… Pronto la CSUTCB [confederación campesina] obtuvo una mayoría en la COB y al final dominó su dirección y reorientó sus demandas hacia nuevos temas.”
Es una consecuencia lógica de las recientes protestas que el nuevo dirigente de Bolivia sea un campesino. Su cosecha, así como la de su base social, es la hoja de coca, que luego del colapso del mercado del estaño se ha convertido en un producto de exportación clave. ¡De hecho, el “sindicato” de cocaleros ha remplazado a la FSTMB como el componente más fuerte de la COB!
Los programas de erradicación de drogas impuestos por EE.UU. —llevados a cabo tanto por los gobiernos Demócratas como por los Republicanos— han arruinado financieramente a los cocaleros de Bolivia. Morales busca cooperar con EE.UU. para erradicar la producción de cocaína con la esperanza de que Washington le permita “despenalizar” la hoja de coca. La coca tiene muchos usos tradicionales. Muchos la mastican para aliviar dolores ocasionados por el hambre —un poderoso aliciente en el segundo país mas pobre del Hemisferio Occidental—. El gobierno de Bush, sin embargo, es previsiblemente hostil a cualquier cosa que tenga que ver con la coca. Esto pone a Morales en una situación difícil entre su base social y los imperialistas a quienes busca calmar. Como marxistas nos oponemos a la “guerra contra las drogas” de los gobernantes estadounidenses y llamamos por despenalizar el uso de drogas.
¡Por la revolución socialista en toda América!
Un gran número de comentaristas ha predicho que si Morales no lleva a cabo sus promesas electorales caerá como los dos presidentes anteriores. Esto puede ser verdad. Pero, de nuevo, Bolivia ha tenido casi 200 gobiernos desde que se independizó de España en 1825, y cada uno ha administrado la explotación económica y la miseria. Muestra la debilidad de la burguesía boliviana que un presidente puede ser derrocado en gran medida a través de actividades tan simples como el bloqueo de las rutas principales. En el contexto de un enorme atraso, la inestabilidad de Bolivia recuerda lo que Trotsky, refiriéndose a la ebullición social crónica en España, llamó “convulsiones crónicas en las cuales halla su expresión la enfermedad inveterada de una nación que se ha quedado atrás” (“La Revolución en España”, 24 de enero de 1931).
Confinados a las fronteras de Bolivia y con el proletariado ausente como fuerza organizada, los levantamientos sociales que se derivan de la inestabilidad del país sólo pueden terminar en alguna variante de gobierno capitalista. Lo que es crucialmente necesario es la construcción de un partido obrero revolucionario que pueda unir las luchas de las masas empobrecidas de Bolivia —particularmente las de los proletarios existentes— con la poderosa clase obrera que existe en otros países de América Latina, EE.UU. y otros lugares. Tal partido tiene que ser establecido en América Latina en oposición tajante a los nacionalistas burgueses y políticos reformistas de todo tipo.
También tiene que ser construido en oposición al chovinismo nacional que ha caracterizado por mucho tiempo incluso a la política “izquierdista” boliviana. El POR de Guillermo Lora concentró en gran medida su oposición a la dictadura de Hugo Banzer en los años 70 en acusaciones de que había vendido la “madre patria” a Chile y Perú. El POR también acusaba a Banzer de traicionar la “gran tarea nacional” de recuperar el acceso al océano —un llamado implícito para la guerra con el afán de revertir la derrota de Bolivia frente a Chile a finales del siglo XIX—. La última vez que la encerrada Bolivia intento conquistar un “camino al mar”, la intentona culminó en la sangrienta Guerra del Chaco de 1932-35, en la que Bolivia enfrentó a Paraguay por la región potencialmente rica en petróleo de El Chaco y el acceso al Río Paraguay como ruta al Océano Atlántico. Con la Standard Oil en apoyo de Bolivia y la Shell Oil del lado de Paraguay, la guerra terminó en una derrota para Bolivia e intensificó el nacionalismo boliviano. Cuán enraizado está este sentimiento nacionalista se demostró en las recientes protestas de la “guerra del gas”, con las rampantes denuncias chovinistas contra Chile por “robar” el gas natural de Bolivia.
La tarea de arrancar a Centro y Sudamérica del atraso y la subyugación al imperialismo recae en el proletariado de la misma región. Como Trotsky subrayó en el “Manifiesto de la Cuarta Internacional sobre la guerra imperialista y la revolución proletaria mundial” (mayo de 1940):
“La consigna que presidirá la lucha contra la violencia y las intrigas del imperialismo mundial y contra la sangrienta explotación de las camarillas compradoras nativas será, por lo tanto: Por los estados unidos soviéticos de Sud y Centro América…
“Sólo bajo su propia dirección revolucionaria el proletariado de las colonias y las semicolonias podrá lograr la colaboración firme del proletariado de los centros metropolitanos y de la clase obrera mundial. Sólo esta colaboración podrá llevar a los pueblos oprimidos a su emancipación final y completa con el derrocamiento del imperialismo en todo el mundo.”
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/26/bolivia.html
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2016.05.24 02:37 ShaunaDorothy Bolivia: Trotskismo vs. nacionalismo burgués (2006)

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La elección de Evo Morales como presidente de Bolivia en diciembre pasado fue aclamada internacionalmente por sectores de activistas liberales “antiglobalización” y socialdemócratas como un golpe contra el imperialismo estadounidense, basados en gran parte en la promesa de Morales de nacionalizar el petróleo y las reservas de gas. Al frente del Movimiento Al Socialismo (MAS), Morales ganó con una absoluta mayoría de votos y la más grande y aplastante victoria desde el fin del militarismo en 1982. Mucho del apoyo a Morales proviene del hecho de que es un indígena aimará, hijo de un pastor, en un país marcado por un profundo racismo antiindígena. El New York Times, en un reportaje sobre la toma de posesión de Morales (22 de enero) comentaba que su elección puede representar “el vuelco más radical en la persistente inclinación hacia la izquierda en Sudamérica hasta el momento, con un potencial para tener un gran impacto más allá de las fronteras de esta nación andina sin salida al mar”.
El gobierno de Bush, que ha regañado a Morales por su apoyo a los productores de hoja de coca en Bolivia, ha respondido cautelosamente a su elección. El Washington Post (21 de febrero) opinó en un artículo titulado “Funcionarios de EE.UU. suavizan actitud hacia el nuevo presidente izquierdista de Bolivia” que “al menos por ahora, el gobierno de Bush tiene la esperanza de que Evo Morales, quien alguna vez amenazó con convertirse en ‘la peor pesadilla para Estados Unidos’, sea alguien con quien puedan hacer negocios”. Los imperialistas están también conscientes de que Bolivia es un país muy pobre y que Morales tiene menos recursos a su disposición que Hugo Chávez en una Venezuela rica en petróleo.
Morales, un nacionalista burgués, está comprometido con un “capitalismo andino” y el “libre comercio”. Inmediatamente después de su elección viajó a Santa Cruz, un centro de la elite de negocios boliviana en el oriente del país, donde expresó simpatía a su demanda por la autonomía de esta zona respecto de la empobrecida región occidental. Morales también aceptó privatizar El Mutún, una de las minas de hierro más grandes del mundo, y ha buscado reforzar el respaldo de la burguesía nombrando en su gabinete a una galería de auténticos delincuentes entre hombres de negocios sombríos y seguidores de sus predecesores “neoliberales”. Así, Morales otorgó el Ministerio de Minería a Walter Villarroel, quien en un periodo anterior en el gobierno tuvo un papel de suma importancia en el desmantelamiento de la estatal Corporación Minera Boliviana (COMIBOL) y en la privatización de operaciones mineras. Tan sólo el mes pasado, trabajadores del Lloyd Aéreo Boliviano, la principal aerolínea del país, que estaban en huelga exigiendo que se nacionalice la compañía, tuvieron un enfrentamiento con la policía después de que Morales ordenara a las fuerzas policiales y militares tomar el control de los aeropuertos del país para romper la huelga.
Al llamar por “nacionalizar” los recursos naturales de Bolivia, Morales hace eco a un programa que tiene mucho tiempo ya en América Latina. La demanda principal de las protestas del año pasado en Bolivia por la nacionalización del petróleo y el gas es apoyable como medida de autodefensa nacional por parte de un país semicolonial frente a los imperialistas, a pesar de no tener un carácter socialista en absoluto. Con respecto a la expropiación de la industria petrolera por el régimen nacionalista burgués de Cárdenas en México en 1938, el dirigente marxista revolucionario León Trotsky escribió:
“El México semicolonial está luchando por su independencia nacional, política y económica. Tal es el significado básico de la revolución mejicana en esta etapa. Los magnates del petróleo no son capitalistas de masas, no son burgueses corrientes. Habiéndose apoderado de las mayores riquezas naturales de un país extranjero, sostenidos por sus billones y apoyados por las fuerzas militares y diplomáticas de sus metrópolis, hacen lo posible por establecer en el país subyugado un régimen de feudalismo imperialista, sometiendo la legislación, la jurisprudencia y la administración... La expropiación del petróleo no es ni socialista ni comunista. Es una medida de defensa nacional altamente progresista.”
—“México y el imperialismo británico”, 5 de junio de 1938
Bolivia misma no es una extraña a las nacionalizaciones, aun en la industria petrolera. El gobierno militar de David Toro (1936-37) nacionalizó la Standard Oil Company de Bolivia sin compensación, creando una compañía petrolera estatal. Esta compañía se apoderó la Gulf Oil Company de Bolivia en 1969. Fue hasta 1996 que porciones significativas de las operaciones petroleras y del gas natural fueron privatizadas. Hoy la compañía brasileña Petrobras controla alrededor del 51 por ciento de las extensas reservas bolivianas de gas natural y 95 por ciento de su capacidad de refinería. Sin embargo, la mayoría de las reservas de gas natural no están siendo explotadas. La Asociación de Organizaciones de Productores Ecológicos de Bolivia señaló en un informe de 2005 que “Bolivia tiene ocho sectores que generan más empleo que el gas” y además “el sector petrolero en su totalidad proporciona trabajo a unas 600 personas, en su mayor parte extranjeros”.
El llamado actual de Morales por “nacionalizaciones” implica muy probablemente simples incrementos en los impuestos. Morales dijo al socialdemócrata In These Times (enero de 2006): “Nosotros queremos imponer impuestos a las transnacionales de una manera justa, y redistribuir el dinero a las pequeñas y medianas empresas.” En las elecciones presidenciales de diciembre, no sólo Morales sino cada uno de los candidatos propuso en alguna forma el llamado por la nacionalización de la industria del gas natural. Como hábil político, Morales busco sonar más radical que sus competidores, mientras simultáneamente trataba de no distanciarse demasiado de la burguesía boliviana ni de los imperialistas.
La “revolución” boliviana de 2005
El precursor inmediato de la elección de Morales consistió en una serie de levantamientos populares desde mayo hasta junio del año pasado. Los manifestantes protestaron contra el “neoliberalismo”: las privatizaciones generalizadas de instalaciones estatales y las medidas de austeridad dictadas por el FMI. La derrota de la huelga general de 1985 permitió estas medidas, lo que tuvo como resultado la privatización de minas bolivianas y otros recursos naturales, así como de las telecomunicaciones y el transporte. Mineros despedidos y campesinos fueron forzados a sobrevivir mediante pequeños negocios familiares u otras formas de autoempleo. Muchos de estos se mudaron a El Alto, originalmente un suburbio de la ciudad capital de La Paz, pero que es ahora una entidad independiente con una población aproximada de 800 mil personas.
El levantamiento de 2005 fue la última en una serie de luchas desesperadas de las masas empobrecidas de Bolivia. En el año 2000 hubo protestas plebeyas a gran escala en la tercera ciudad más grande de Bolivia, Cochabamba, luego de que el gobierno de Hugo Banzer accediera a las demandas del Banco Mundial y vendiera el sistema de agua de la ciudad a la Bechtel y otras corporaciones de países imperialistas, lo que condujo a incrementos en los precios del agua de al menos 200 por ciento. Esta “guerra del agua” llevó a que Bechtel abandonara su parte y demandara a Bolivia por pérdidas ante los tribunales estadounidenses. Otra revuelta explotó en septiembre de 2003 ante el anuncio de que las recientemente descubiertas reservas de gas natural serían conducidas por un oleoducto a través de Chile, un blanco histórico del nacionalismo boliviano desde la victoria de Chile en la “Guerra del Pacífico” de 1879-83, en la que Bolivia perdió su costa y su salida al mar. La “guerra del gas” de 2003 terminó con la designación del vicepresidente de Gonzalo Sánchez de Lozada, Carlos Mesa, como presidente, en una jugada en la que Morales fue pieza clave.
Las protestas y huelgas de mayo-junio de 2005 estallaron en El Alto luego de que el Congreso aprobara la ley de hidrocarburos propuesta por Mesa, la cual favorecía a los imperialistas. Los manifestantes hicieron numerosas demandas, incluyendo la de nacionalizar el gas y otros recursos, oponerse a la autonomía de la provincia más rica de Santa Cruz, y enjuiciar a Sánchez de Lozada por el asesinato de manifestantes en la “guerra del gas”. Mesa renunció el 6 de junio y se lanzó una convocatoria a elecciones para diciembre.
Las protestas de El Alto reflejaron la determinación de las masas oprimidas por resistir la explotación imperialista. Pero romper las cadenas de la opresión imperialista requiere una revolución proletaria dirigida por un partido programáticamente suficiente, es decir, un partido leninista-trotskista, para aplastar el dominio capitalista y establecer un estado obrero. Tal revolución ha de tener la perspectiva de extenderse por toda América Latina y, crucialmente, a los países capitalistas avanzados, particularmente EE.UU. Pero lo que ha faltado desde los inicios de las protestas en Bolivia es la participación de un proletariado organizado. A su vez, esto refleja no sólo la visión nacionalista pequeñoburguesa de los dirigentes de las protestas, sino también la devastación material y atomización de la clase obrera desde los años 80. Así, una de las razones de la burguesía para cerrar las minas estatales de estaño fue deshacerse de los miles de mineros, que habían estado entre los obreros con mayor conciencia de clase en América Latina.
El cambio en la composición social de las recientes protestas ha sido notado por numerosos individuos, incluyendo algunos que aplauden los “movimientos sociales” de Bolivia. Así, en un articulo que se encuentra en el website de la organización reformista Left Turn, “El Alto: Epicentro de la nueva resistencia boliviana” (19 de enero de 2005), Jim Straub escribió:
“Las ‘reformas’ económicas del FMI y el Banco Mundial barrieron con sectores enteros de la economía Boliviana —minería, manufactura y el sector público— que empleaban grandes números de revolucionarios organizados…
Denegada la supervivencia en sectores como la minería o el servicio público, los bolivianos desempleados gravitaron en torno a las pocas industrias donde había alguna oportunidad económica: el sector informal —que significa básicamente el masivo mercado negro y las ventas callejeras que dominan América Latina hoy día— y el cultivo de coca…
Mientras que antes mineros y obreros fabriles armados derrocaban gobiernos, el año pasado fueron las asociaciones indígenas de trabajadores de mercados informales y cocaleros combativos quienes forzaron al corrupto presidente Sánchez de Lozada a renunciar y abandonar el país.”
La revolución permanente y Bolivia
En países de desarrollo desigual y combinado, la debilidad de la burguesía nacional y la dependencia en el imperialismo hacen imposibles los logros alcanzados por la Revolución Francesa y otras revoluciones burguesas clásicas, las cuales sentaron las bases para la modernización económica y la creación de una sociedad industrial. Como Trotsky escribió en La revolución permanente (1931):
“Con respecto a los países de desarrollo burgués retrasado, y en particular de los coloniales y semicoloniales, la teoría de la revolución permanente significa que la resolución íntegra y efectiva de sus fines democráticos y de su emancipación nacional tan sólo puede concebirse por medio de la dictadura del proletariado, empuñando éste el Poder como caudillo de la nación oprimida y, ante todo, de sus masas campesinas.”
Al explicar la perspectiva de la revolución permanente, Trotsky subrayó que: “La conquista del Poder por el proletariado no significa el coronamiento de la revolución, sino simplemente su iniciación. La edificación socialista sólo se concibe sobre la base de la lucha de clases en el terreno nacional e internacional.” La Revolución Rusa de 1917 rompió el imperialismo en su “eslabón más débil”: un país atrasado y principalmente campesino. Generalizando a partir de esta experiencia, Trotsky insistió en que el orden socialista, que proveerá abundancia material para todos, no puede ser construido en los confines de un solo estado. A fin de cuentas, el sistema capitalista tenía que ser destruido en sus puntos más fuertes, los estados industrializados avanzados. Había que vincular a los proletarios de los países más atrasados con sus hermanos de clase en Occidente a través de un partido revolucionario internacional.
La lucha de las masas obreras en Bolivia ha sido una confirmación negativa de la perspectiva de la revolución permanente. En 1952, en 1970-71 y de nuevo en 1985 el proletariado, con los mineros del estaño a la cabeza, llevó a cabo acciones poderosas, casi hasta e incluyendo la insurrección tal cual. Pero estas luchas fueron traicionadas por los falsos dirigentes obreros, quienes ataron al proletariado a su enemigo de clase sermoneando que es necesario aliarse con la supuesta burguesía “antiimperialista”. Los gobiernos de coalición (frentes populares) en los que los falsos dirigentes obreros participaron junto con los nacionalistas burgueses fortalecieron las fuerzas de la reacción capitalista, llevando una y otra vez a golpes militares y gobiernos bonapartistas.
Si bien las luchas pasadas fueron derrotadas debido a las traiciones de la dirigencia obrera, la devastación material de Bolivia —en particular el cierre de las minas de estaño y gran parte de la industria— plantea otro problema. El instrumental proletario para derrocar al capitalismo ha sido cualitativamente reducido. Echando un vistazo tan sólo a la relación de fuerzas dentro de Bolivia, este periodo no ofrece buenos augurios en la lucha contra el imperialismo y sus agentes de la burguesía local. Como Trotsky subrayó en La revolución permanente:
“En las condiciones de la época imperialista, la revolución nacional-democrática sólo puede ser conducida hasta la victoria en el caso de que las relaciones sociales y políticas del país de que se trate hayan madurado en el sentido de elevar al proletariado al Poder como director de las masas populares. ¿Y si no es así? Entonces, la lucha por la emancipación nacional dará resultados muy exiguos, dirigidos enteramente contra las masas trabajadoras...”
Los militantes radicalizados por las depredaciones del imperialismo y el capitalismo en Bolivia deben entender la necesidad de vincular las luchas de las masas bolivianas con las de países vecinos como Brasil, Chile y Argentina, donde existen concentraciones proletarias más viables, así como con las luchas de la clase obrera norteamericana. Esta perspectiva proletaria-internacionalista está dolorosamente ausente entre los seudomarxistas que se han entusiasmado con las recientes protestas y sus dirigencias pequeñoburguesas y nacionalistas burguesas.
Un caso ejemplífico en EE.UU. es el de la reformista International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional), que celebró la renuncia de Mesa en un artículo del Socialist Worker (17 de junio de 2005) titulado “¡Victoria en Bolivia!” donde exclamaron: “A pesar de que la lucha por la nacionalización del gas y el petróleo aún no está resuelta, los movimientos sociales han dado un golpe espectacular a la oligarquía boliviana y el imperialismo estadounidense.”
También fatuamente entusiasmado por el levantamiento de 2005 está el Grupo Internacionalista (GI), cuyos miembros fundadores terminaron fuera de la Liga Comunista Internacional (LCI) a mediados de los años 90 debido a sus apetitos incontenibles por echar porras a fuerzas muy lejanas a la clase obrera. El GI nos señala con el dedo acusador en su Internationalist (diciembre de 2005). Pontifican:
“Por su parte, la ahora centrista tendencia espartaquista ha alcanzado un nuevo nadir histórico: los miembros de su grupo mexicano nos han criticado por plantear la formación de soviets en los sucesos bolivianos de mayo-junio. Dicen que se trata de algo imposible pues, según ellos, ‘no existe en Bolivia hoy en día una clase obrera’ (olvídense de las miles de fábricas que se ubican tan sólo en la ciudad de El Alto). En otras palabras, estos seudotrotskistas creen que es imposible una revolución socialista en Bolivia.”
A pesar de que el GI evoca “miles de fábricas que se ubican tan sólo en la ciudad de El Alto”, éstas no son, en su mayoría, “fábricas” en el significado usual de la palabra, sino pequeños talleres textiles y maquiladoras familiares. Como lo pone Straub, se trata de “gente sin un trabajo regular, sin representación sindical o incluso sin el proverbial Patrón contra el cual luchar”. Todo esto además de la gran tasa de desempleo en El Alto.
Escribiendo en CounterPunch (14 de octubre de 2005), Raúl Zibechi señala:
“Con respecto al empleo, El Alto se caracteriza por el autoempleo. Setenta por ciento de la población empleada trabaja en negocios familiares (50%), o sectores de seminegocios (20%). Estos trabajos son en su mayoría en los negocios de ventas y restaurantes (95% de la población empleada), seguidos por la construcción y la manufactura.”
Lo que frecuentemente pasa como “sindicatos” son en verdad grupos de artesanos y de autoempleados. Uno de estos casos es la Central Obrera Regional (COR), que fue un componente principal de las protestas de El Alto. Notando el surgimiento de federaciones de trabajo para mercaderes y artesanos en los años 70 con “una fuerte identidad obrera territorial”, Zibechi escribió: “Así, emergieron sindicatos y organizaciones de artesanos y vendedores, panaderos y carniceros, que en 1988 crearon la COR, que ahora incluye empleados de bares locales, casas de huéspedes y municipales. Estos grupos están mayoritariamente compuestos de dueños de negocios pequeños y trabajadores autoempleados, un sector social que en otros países no suele organizarse.”
Al leer la narrativa grandilocuente del GI sobre los sucesos ocurridos en Bolivia (tomados de su website bajo el pomposo nombre de “Bolivia: Batallas de clase en los Andes”), uno nunca sabría que ha habido cambios en el mundo en los últimos 20 años, ni en Bolivia ni en ningún otro lugar. El GI niega la magnitud de la destrucción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética y el retroceso en la conciencia proletaria alrededor del mundo que acompaña esta derrota. El propósito de esto es embellecer una realidad existente con la esperanza de hacer pasar como “revolucionarias” las extrañas fuerzas de clase a las que se acomodan —ya sean desgastados traidores estalinistas del estado obrero deformado de la RDA en Alemania oriental, sindicalistas oportunistas en Brasil, o similares (ver “El ‘grupo’de Norden: Vergonzosos desertores del trotskismo”, Boletín Internacional No. 38, diciembre de 2000, que se puede ordenar a la dirección dada al final de la presente traducción)—.
El GI es un maestro consumado en negar la realidad. Puede conjurar una sección fraternal en Ucrania con base en falsedades (ver “La idiotez de las villas Potemkin del GI ad absurdum”, Workers Vanguard No. 828, 11 de junio de 2004). El GI puede conjurar un proletariado donde a duras penas existe, si acaso, mientras por otro lado ignora poderosas concentraciones de clase obrera. Así, es notable que mientras el GI ha escrito toneladas de artículos sobre Bolivia (literalmente siete en solamente su publicación del verano de 2005), en gran medida ha ignorado el oriente asiático —China, Japón y Corea— que se ha convertido en el corazón industrial del mundo.
La Revolución de 1952
En 1952 la clase obrera boliviana, bajo la dirección de los mineros del estaño organizados en el sindicato minero FSTMB, fueron la punta de lanza de una oportunidad prometedora de revolución obrera. En abril de ese año una intentona de golpe detonó una insurrección en la que los obreros armados derrotaron al ejército. Se formó una poderosa federación obrera, la Central Obrera Boliviana (COB), que se convirtió en la autoridad principal no sólo para los obreros sindicalizados sino también para la mayoría del campesinado y la pequeña burguesía urbana. Mientras los mineros exigían el control obrero de las recientemente nacionalizadas minas de estaño y los campesinos se anticipaban a la prometida reforma agraria tomando extensos terrenos, el dirigente de la COB, Juan Lechín, se unía al gobierno burgués de Víctor Paz Estensoro y su Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). Así, Lechín y otros “ministros obreros” se convirtieron en el instrumento de la burguesía utilizado para subordinar a las masas que se levantaban para enfrentar al régimen capitalista.
En ese momento, el POR (Partido Obrero Revolucionario), una organización autoproclamada trotskista, disfrutaba de gran influencia en la dirección ejecutiva de la COB. El POR estaba dirigido por Guillermo Lora, quien se hizo famoso por su menchevismo nacional y su desprecio por cualquier cosa fuera de las fronteras de Bolivia, vociferando que “Bolivia constituye la experiencia más rica del trotskysmo mundial”. Lora demostró su desprecio por las lecciones de la Revolución Rusa, y no en menor medida por la necesidad de la independencia política de la clase obrera. El POR apoyó la entrada de Lechín al gobierno burgués, manifestando que “apoya a la fracción de izquierda del nuevo gabinete” y pidieron a Paz Estensoro “consumar las expectativas de los obreros constituyendo un gabinete compuesto exclusivamente por hombres de izquierda de su partido [¡burgués!].” En contraposición, los bolcheviques en 1917 se rehusaron a dar apoyo alguno al gobierno burgués de Kerensky, denunciaron a los traidores de clase reformistas, mencheviques y socialrevolucionarios que se unieron al gobierno, y dirigieron a las masas obreras al aniquilamiento del gobierno burgués mediante una revolución proletaria (ver “Revolución y contrarrevolución en Bolivia”, Spartacist [Edición en español] No. 18, octubre de 1986).
La nacionalización de las minas de estaño y una modesta reforma agraria fueron algunas de las concesiones de la burguesía boliviana en 1952 como medio para contener la revolución. Sin embargo, como los eventos posteriores lo demostraron, tales reformas son eminentemente reversibles. De hecho, en cuanto la amenaza de revolución social se alejó, los capitalistas empezaron a movilizarse contra los obreros. El ejército fue reconstruido con dólares y consejeros estadounidenses, con base en un decreto firmado por Lechín, entre otros. Este ejército se hizo tristemente célebre por sus sangrientas matanzas de mineros combativos. Para 1957 el MNR estaba lo suficientemente seguro como para invitar a EE.UU. a que tomara las riendas de la economía boliviana bajo el “Plan Triangular” de austeridad y rompimiento de sindicatos.
Cuando el GI habla hoy de manera efusiva sobre la participación de los mineros de la FSTMB en las protestas, sólo está tratando de engañar a los lectores desinformados para que crean que la FSTMB es aún la punta de lanza de un proletariado combativo. Esto es pura chicanería. Entre 1985 y 1987 la compañía minera estatal del estaño redujo su número de trabajadores de 30 mil a 7 mil; luego las operaciones fueron privatizadas. La Biblioteca del Congreso [de EE.UU.], en su estudio sobre Bolivia, señala, “La reestructuración del sector minero nacionalizado, en especial los despidos masivos, había diezmado la FSTMB.” De hecho, la mayoría de la gente que hoy trabaja en la industria se dedica, junto a sus familias, a pepenar lo que queda de las minas cerradas o a la búsqueda de minerales en los ríos, vendiendo lo que encuentran en el mercado negro o en la calle. Su posición atomizada los acerca más a los buscadores de minas pequeñoburgueses que a los proletarios.
La COB, la histórica federación sindical de 1952, también ha cambiado radicalmente. Como Herbert S. Klein comenta en A Concise History of Bolivia [Una historia concisa de Bolivia] (2003): “La base de la izquierda radical ha sido transformada con el declive de la vieja central obrera, la COB, y la FSTMB minera y el surgimiento de las nuevas organizaciones campesinas… Pronto la CSUTCB [confederación campesina] obtuvo una mayoría en la COB y al final dominó su dirección y reorientó sus demandas hacia nuevos temas.”
Es una consecuencia lógica de las recientes protestas que el nuevo dirigente de Bolivia sea un campesino. Su cosecha, así como la de su base social, es la hoja de coca, que luego del colapso del mercado del estaño se ha convertido en un producto de exportación clave. ¡De hecho, el “sindicato” de cocaleros ha remplazado a la FSTMB como el componente más fuerte de la COB!
Los programas de erradicación de drogas impuestos por EE.UU. —llevados a cabo tanto por los gobiernos Demócratas como por los Republicanos— han arruinado financieramente a los cocaleros de Bolivia. Morales busca cooperar con EE.UU. para erradicar la producción de cocaína con la esperanza de que Washington le permita “despenalizar” la hoja de coca. La coca tiene muchos usos tradicionales. Muchos la mastican para aliviar dolores ocasionados por el hambre —un poderoso aliciente en el segundo país mas pobre del Hemisferio Occidental—. El gobierno de Bush, sin embargo, es previsiblemente hostil a cualquier cosa que tenga que ver con la coca. Esto pone a Morales en una situación difícil entre su base social y los imperialistas a quienes busca calmar. Como marxistas, nos oponemos a la “guerra de las drogas” de los gobernantes estadounidenses y llamamos por despenalizar el uso de drogas.
¡Por la revolución socialista en toda América!
Un gran número de comentadores ha predicho que si Morales no lleva a cabo sus promesas electorales, caerá como los dos presidentes anteriores. Esto puede ser verdad. Pero, de nuevo, Bolivia ha tenido casi 200 gobiernos desde que se independizó de España en 1825, y cada uno ha administrado la explotación económica y la miseria. Es debido a lo débil de la burguesía boliviana que un presidente puede ser derrocado principalmente por actividades tan simples como bloqueo de las rutas principales. En el contexto de un enorme atraso, la inestabilidad de Bolivia recuerda lo que Trotsky, refiriéndose a la ebullición social crónica en España, llamó “convulsiones crónicas en las cuales halla su expresión la enfermedad inveterada de una nación que se ha quedado atrás” (“La Revolución en España”, 24 de enero de 1931).
Confinados a las fronteras de Bolivia y con el proletariado ausente como fuerza organizada, los levantamientos sociales que se derivan de la inestabilidad del país sólo pueden terminar en alguna variante de gobierno capitalista. Lo que es crucialmente necesario es la construcción de un partido obrero revolucionario que pueda unir las luchas de las masas empobrecidas de Bolivia —particularmente las de los proletarios existentes— con la poderosa clase obrera que existe en otros países de América Latina, EE.UU. y otros lugares. Tal partido tiene que ser establecido en América Latina en oposición tajante a los nacionalistas burgueses y políticos reformistas de todo tipo.
También tiene que ser construido en oposición al chovinismo nacional que ha caracterizado por mucho tiempo incluso a la política “izquierdista” boliviana. El POR de Guillermo Lora concentró en gran medida su oposición a la dictadura de Hugo Banzer en los años 70 acusándolo de que había vendido la “madre patria” a Chile y Perú. El POR también acusaba a Banzer de traicionar la “gran tarea nacional” de recuperar el acceso al océano —un llamado implícito para la guerra con el afán de revertir la derrota de Bolivia frente a Chile a finales del siglo XIX—. La última vez que la encerrada Bolivia intento conquistar un “camino al mar”, la intentona culminó en la sangrienta Guerra del Chaco de 1932-35, en la que Bolivia enfrentó a Paraguay por la región potencialmente rica en petróleo de El Chaco y el acceso al Río Paraguay como ruta al Océano Atlántico. Con la Standard Oil en apoyo de Bolivia y la Shell Oil del lado de Paraguay, la guerra terminó en una derrota para Bolivia e intensificó el nacionalismo boliviano. Cuán enraizado está este sentimiento nacionalista se demostró en las recientes protestas de la “guerra del gas”, cuando las denuncias chovinistas contra Chile por “robar” el gas natural de Bolivia fueron rampantes.
La tarea de arrancar a Sud y Centroamérica del atraso y la subyugación al imperialismo recae en el proletariado de la misma región. Como Trotsky subrayó en el “Manifiesto de la Cuarta Internacional sobre la guerra imperialista y la revolución proletaria mundial” (mayo de 1940):
“La consigna que presidirá la lucha contra la violencia y las intrigas del imperialismo mundial y contra la sangrienta explotación de las camarillas compradoras nativas será, por lo tanto: Por los estados unidos soviéticos de Sud y Centro América…
“Sólo bajo su propia dirección revolucionaria el proletariado de las colonias y las semicolonias podrá lograr la colaboración firme del proletariado de los centros metropolitanos y de la clase obrera mundial. Sólo esta colaboración podrá llevar a los pueblos oprimidos a su emancipación final y completa con el derrocamiento del imperialismo en todo el mundo.”
http://www.icl-fi.org/espanol/leaflets/bolivia.html
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En la Tierra, un gran número de criaturas viven en comunidad, organizando grupos, manadas, rebaños, y en el caso de las personas, países. Siempre ha sido así, porque vivimos en un estado de ... Muchos hemos oído hablar en algún momento sobre la Medicina China y la Acupuntura. Términos muy sonados, pero poco conocidos realmente. De hecho, una gran mayoría lo enmarca en una especie de ... Agentes de la Policía Nacional y de las Policías de Holanda y Bélgica, bajo la coordinación de Eurojust, han detenido a 16 personas, de edades comprendidas e... 💡 Paola Borda Gómez es magíster en Derecho constitucional y Derechos fundamentales de la Universidad de Paris I, Panthéon-Sorbonne; y tiene un D.S.U. en Derecho civil de la Universidad Paris ... 'De Otro Cielo' Composición, piano, guitarra, secuencia y edición: Federico Puebla Instrumental con aires a samba brasilera, salsa y jazz. La secuencia (percusión, bajo, piano electrico, flauta ... El músico, compositor y productor Joshua Edelman estrena el disco 'Manhattan Bilbao Jazz-Zubia', bajo su recién creado sello discográfico Jazz Basque Country. La nueva productora, afincada en ...